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Pensamientos Preparatorios para la Reflexión

ESCUELA ARCANA CONFERENCIA, 2007

Nota Clave: Que el grupo revele la realidad del reino de Dios, la Jerarquía planetaria.

¿Cuál es la revelación inmediata que los iniciados y discípulos del mundo tratan de manifestar a la humanidad?¿Cuál es el aspecto de esta unidad esencial que ellos se esfuerzan por simplificar y hacer más evidente? Una de las cosas más fáciles de decir es (como lo ha dicho, por ejemplo, Krishnamurti) que la vida es una, y sólo existe la unidad, lo cual es la gastada formulación de una antigua verdad, constituyendo hoy una trivialidad oculta. La vida aún no es una en la conciencia, aunque de hecho sí lo es. La razón estriba en que la vida es síntesis amorosa en acción, la cual muy poco se manifiesta en la actualidad. Tenemos la vida activa, pero aún está ausente el amor, basado en la conocida unidad que conduce a expresar la síntesis. Muchos ya lo ven en el horizonte, porque en la actualidad gran número de personas están desarrollando la vista y afluye la luz. La revelación vendrá cuando los discípulos e iniciados del mundo hayan perfeccionado el arte de la revelación.

La tarea por delante es muy sencilla. Actualmente, la realidad del reino de Dios, y de la Jerarquía planetaria, constituye el aspecto más importante de la unicidad básica que subyace en las formas, y sobre él los trabajadores deben poner inmediatamente el énfasis. Los ciudadanos de ese reino y los miembros de esa Jerarquía son extraídos de toda nación, partido político, grupo social, culto, secta religiosa y organización -sin tener en cuenta sus objetivos-, demostrándose la unidad subyacente en la universalidad de los campos de donde surge esa gente. Cuando dicha unidad asuma una adecuada proporción ante los ojos del género humano, sobrevendrá una verdadera síntesis.

Por lo tanto, se ha hecho en la actualidad un llamado para que los trabajadores jerárquicos revelen con mayor énfasis la realidad de la Jerarquía, lo cual –si se lleva a cabo en gran escala y a través de una adecuada organización- destruirá en forma vasta, y ya está destruyendo, las actuales estructuras mundiales en los campos religioso, económico y político. Una mayor presión ejercida por quienes reconocen la naturaleza real del subjetivo e interno reino de Dios, producirá asombrosos resultados. Dicho reino, por medio de su principal poder (una cualidad de la síntesis, si sólo lo comprendieran) está reuniendo hombres y mujeres extraídos de todas las naciones y lugares de la Tierra. No son absorbidos por ser ortodoxos o religiosos, en la acepción común del término, sino por su cualidad. A medida que su número aumenta, va teniendo lugar simultáneamente un movimiento a la inversa. Los hombres, como grupo, se dirigen externamente hacia el plano físico, a fin de comprobar la naturaleza real del mundo de la unidad que han logrado penetrar. Por lo tanto están demostrando la unicidad y síntesis, de un modo tan sencillo, que pueden ser captadas por los hombres de todas partes. El nuevo grupo de servidores del mundo constituye la vanguardia del reino de Dios, la viviente prueba de la existencia del mundo de la Unicidad espiritual.( Los Rayos y las Iniciaciones pág. 250-251).

Mucho se ha realizado ya en la familiarización del público acerca del concepto de la Jerarquía. Gran parte se ha realizado de tal manera que, como bien saben, ha desacreditado el tema. Los grupos que se ocupan ahora de divulgar la enseñanza ocultista harían bien en cambiar sus métodos si –detrás de su pronunciada ignorancia y su amor a lo espectacular- existe una verdadera creencia y un real deseo humanitario. La información sobre la Jerarquía debería seguir las siguientes líneas:

1. Poner el énfasis sobre la evolución de la humanidad y particular atención a su meta, la perfección. No es la perfección idealista del místico visionario, sino el control del instrumento, el hombre en encarnación, por el alma interna e influyente. Debería acrecentarse más el conocimiento de la constitución del hombre.

2. Enseñar la relación del alma individual con todas las almas y al mismo tiempo reconocer que el tan esperado reino de Dios es simplemente la aparición en la Tierra de hombres controlados por el alma, que en la vida cotidiana pasan por sus diversas etapas.

3. Por el reconocimiento de esta relación puede deducirse la realidad de la Jerarquía espiritual y acentuarse la normalidad de Su existencia. Será evidente el hecho de que el reino siempre ha estado presente, pero no reconocido, debido a que relativamente pocas personas pueden expresar aún su cualidad.

4. Cuando este reconocimiento se haya generalizado, la idea (permanentemente presente en este momento en la conciencia humana en todas partes) y el buen sentido, testimoniarán la realidad de la Presencia de Quienes alcanzaron la meta; la demostración de Su divinidad será considerada normal, constituyendo un objetivo universal y es la garantía de la realización futura de la humanidad; entonces podrán ser demostrados los distintos grados de la divina expresión, abarcando desde el discípulo en probación a través de los discípulos, hasta Quienes lograron la maestría y ascendieron hasta el Cristo, incluyéndolo.

5. Así, gradualmente, la idea o el concepto sobre la existencia corpórea de los Maestros, será inculcado y paulatinamente será aceptado; se desarrollará una nueva actitud hacia el Cristo que incluirá todo lo mejor que el pasado nos ha dado, pero que integrará a los hombres para que consideren en forma más sensata y aceptable todo el problema.

6. Llegará el momento en que se aceptará la presencia en la Tierra del Cristo como Guía de la Jerarquía y Regente del reino de Dios; los hombres comprenderán también la verdad de la actual afirmación revolucionaria de que en ningún momento Él la ha dejado.

7. Se pondrá también acrecentadamente el énfasis sobre el Plan en desarrollo, y los hombres tendrán que reconocerlo por el estudio de la evolución de la familia humana, la detenida consideración de los procesos históricos y el análisis comparativo de antiguas y modernas civilizaciones y culturas. El hilo del propósito será observado y seguido siglo tras siglo, integrando no sólo la historia en un solo y completo relato de la revelación de las cualidades divinas por intermedio de la humanidad, sino integrando con ella y en ella, todas las filosofías mundiales, el tema central de todo arte creador y el simbolismo de la arquitectura y de las conclusiones de la ciencia.

Este modo de encarar el hecho central de la evolución humana –el constante desarrollo de la divinidad y la revelación de los poderes divinos a través del hombre- anulará la ilusa y fantasiosa manera de presentar a la Jerarquía, matizando todos los movimientos ocultistas y las distintas presentaciones teosóficas y rosacruces. El tema será presentado en forma aceptable y razonable. Este proceso ya no será lento, sino rápido. Los resultados del antiguo y tonto método de introducir el tema ha demorado grandemente el trabajo proyectado. Sin embargo, los hombres del futuro aceptarán con rapidez y agradecimiento lo razonable y lo que tiene sus raíces en el pasado, que la historia puede probar, y ofrece una verdadera y posible esperanza para el futuro. ( La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 485-6-7).

Es de esperar que el cristiano ortodoxo rechace al principio las teorías acerca del Cristo que presente el ocultismo y al mismo tiempo halle cada vez más difícil inducir a las masas inteligentes a aceptar a la Deidad imposible y al débil Cristo que el cristianismo histórico ha fomentado. Las ideas que el público inteligente puede aceptar y aceptará son: un Cristo presente y viviente, conocido por quienes Lo siguen, que es un fuerte y hábil ejecutivo y no un dulce y sentimental sufriente; Que nunca nos abandonó sino que durante dos mil años trabajó por intermedio de Sus discípulos, hombres y mujeres inspirados de todos los credos, religiones y convicciones religiosas; Que no acepta fanatismo ni devoción histérica, sino Que ama a todos los hombres persistentemente con inteligencia y optimismo; Que ve en todos la divinidad y Que comprende las técnicas del desarrollo evolutivo de la conciencia humana (mental, emocional y física, que producirá civilizaciones y culturas apropiadas en una determinada etapa de la evolución)- el público inteligente puede aceptar y aceptará estas ideas..

Ese público se preparará y trabajará para establecer esas condiciones en el mundo, en las que el Cristo podrá actuar libremente entre los hombres, en Presencia corpórea; entonces, no necesitará permanecer en Su actual retiro, en Asia Central. También puede aceptar y aceptará fácilmente la unidad de todos los credos, cuando sea presentada correctamente la relación que existe entre el Buda y el Cristo; entonces la imagen de un Cristo que exige una posición excepcional, excluyendo a los demás hijos de Dios, desaparecerá en la maravilla de la verdadera sucesión apostólica, en la que a muchos hijos de Dios, de distintos rayos, diferentes nacionalidades y variadas misiones, se los verá históricamente conduciendo a la humanidad por el sendero del desarrollo divino y acercándosela a Dios, la Fuente.

Temporariamente, la realidad del Dios Inmanente absorberá la atención de los verdaderos instructores espirituales y la realidad de la divina inmanencia que se hará sentir con toda perfección a través del Cristo y otros Representantes divinos, relegará momentáneamente a segundo plano la enseñanza del Dios Trascendente. Se ha puesto indebido énfasis sobre esta verdad principal, excluyendo la más cercana y práctica verdad del Dios en cada hombre, en cada forma y reino de la naturaleza; mucho daño ha producido la carencia de énfasis sobre Dios Inmanente. Más adelante, cuando se haya aceptado la verdad del Cristo que mora en cada hombre y se revela en forma perfecta por medio del Cristo histórico y Sus grandes Hermanos en el transcurso de las épocas, la enseñanza del Dios trascendente, que es el misterioso secreto que custodia Shamballa, será revelado y acentuado. Entonces la humanidad reconocerá las dos mitades de un Todo perfecto.

La simple verdad del Dios Inmanente es la clave para la Jerarquía y Su reaparición en la Tierra en forma física y la consiguiente materialización del reino de Dios entre los hombres. Ésta es la clave para el proceso evolutivo y la eterna esperanza de todas las formas en todos los reinos de la naturaleza. Ésta es la verdad central, la verdad convincente y la verdad reveladora, que subyacerá en toda información acerca de la Jerarquía y será divulgada por la generación venidera de discípulos. Si esta verdad es real y posible de demostrar, entonces se probará la realidad de la Jerarquía, y será establecida la autenticidad de la eterna existencia del reino de Dios en la Tierra. ( La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 487-8).

Hace años, manifesté en Tratado sobre Magia Blanca que era un iniciado de cierta categoría, pero que se debía mantener mi anonimato. Años más tarde, debido a aquel error de A.A.B., aparentemente me ví en la posición de contradecirme, y por lo tanto cambiar mi actitud, pero en realidad no hice tal cosa. La difusión de las enseñanzas alteran las circunstancias, y las necesidades de la demanda humana exigen a veces un cambio en el acercamiento. No hay nada estático en la evolución de la verdad. Desde hace tiempo intento hacer lo necesario para presentar al público, en forma más definida y atrayente, la existencia de la Jerarquía y Sus miembros.

Manifesté claramente a A.A.B., hace unos años (como lo hizo su propio Maestro), que su deber principal como discípulo era familiarizar al público con la verdadera naturaleza de los Maestros de Sabiduría, para contrarrestar la impresión errónea que el público había recibido. Lo logró hasta cierto grado, pero no en la amplitud esperada. A.A.B. se sintió cohibida ante esta tarea por el desprestigio en que había caído el tema debido a las falsas presentaciones de los diferentes introductores y grupos ocultistas, además de las ridículas explicaciones que daban los ignorantes acerca de nuestra identidad. H.P.B., su predecesora, manifestó en ciertas instrucciones enviadas a la sección esotérica de la Sociedad Teosófica, que lamentaba amargamente haber mencionado a los Maestros, dando Sus nombres y Sus funciones. La misma opinión sostuvo A.A.B. Los Maestros, tal como son presentados por la Sociedad Teosófica, tienen una vaga semejanza con la realidad. Ha traído mucho bien este testimonio de Su existencia, pero hicieron gran daño los torpes detalles a veces impartidos. Ellos no son como se Los describe: no dan órdenes a Sus seguidores (o mejor dicho devotos) para hacer esto o aquello o para formar ésta u otra organización; tampoco señalan a nadie como la encarnación de un personaje de suprema importancia, pues saben muy bien que los discípulos, iniciados y Maestros, son conocidos por su trabajo, sus obras y actos y no por sus palabras, y tienen que demostrar su categoría por el trabajo realizado.

Los Maestros trabajan en muchas organizaciones por medio de Sus discípulos; pero no exigen, por su intermedio, la total obediencia de los miembros de determinada organización, ni excluyen de las enseñanzas a quienes están en desacuerdo con las actividades de la organización o las interpretaciones de sus dirigentes. No son separatistas ni antagonizan con los grupos que trabajan bajo la dirección de distintos discípulos o Maestros. Cualquier organización por la que Ellos se interesen será incluyente y no excluyente. Tampoco promueven cuestiones respecto a las personalidades, apoyando a una y rechazando a otra, simplemente porque las opiniones de un líder sean o no apoyadas. No son personas extravagantes ni mal educadas, tal como las describen los dirigentes mediocres de muchos grupos; tampoco eligen, como discípulos consagrados y trabajadores prominentes, a hombres y mujeres de evidente inferioridad, desde el punto de vista mundano, ocupados en reivindicaciones y en el arte de atraer la atención sobre sí mismos. El discípulo en probación podrá ser un devoto, pero debe poner el énfasis sobre la purificación y la adquisición de una comprensión inteligente, respecto a la fraternidad y necesidad humana. Para ser un discípulo aceptado, que actúe directamente bajo la dirección de un Maestro y esté activo en el trabajo mundial, ejerciendo una creciente influencia, se requiere polarización mental, desarrollo del corazón y sentido de los verdaderos valores.

Habiendo conocido todo lo dicho y observado los malos efectos causados por la enseñanza impartida acerca de los Maestros, A.A.B. extremó sus esfuerzos a fin de presentar la verdadera naturaleza de la Jerarquía, Sus metas y Sus miembros; procuró poner el énfasis –como lo hace la Jerarquía- sobre la humanidad y el servicio prestado al mundo, y no sobre un grupo de instructores, que aunque trascendieron los habituales problemas y experiencias de la personalidad en los tres mundos, están aún en proceso de entrenamiento, preparándose (bajo la dirección de Cristo) para hollar “el Sendero de la Evolución Superior”, tal como se lo denomina. El nombre con que nos conocen algunos discípulos en el Tibet, da un indicio de nuestra etapa de realización. Denominan a la Jerarquía la “sociedad de mentes iluminadas y organizadas” –iluminadas por el amor y la comprensión, por una profunda compasión e inclusividad, por el conocimiento del plan, a fin de captar el propósito, sacrificando su propio progreso inmediato para ayudar a la humanidad. Eso es un Maestro.

El segundo punto a tratar, lo expondré en forma interrogativa: ¿Qué daño puede ocasionar el hecho de señalar con el dedo a un Maestro y reconocerlo como tal, siempre y cuando su comportamiento corrobore esta declaración y su influencia sea mundial?

¿Ha producido algún daño este inadvertido descuido de A.A.B., evidenciándome como Maestro? Mis libros, portadores de mi influencia, han llegado a los más lejanos lugares de la tierra y estimulan y ayudan. El trabajo de buena voluntad que he sugerido y que F.B. está llevando a cabo voluntariamente, ha llegado literalmente a millares de personas por medio de folletos, la radio, el uso de la Invocación, los Triángulos, y mediante la palabra y el ejemplo de los hombres y mujeres de buena voluntad.

El tercer punto sobre el que quisiera llamar la atención es, que el nuevo ciclo que vendrá al finalizar la guerra –la realidad de la existencia de la Jerarquía y el trabajo de los Maestros por intermedio de Sus discípulos-, debe ser llevado a conocimiento del público. Los discípulos de todas partes presentarán al mundo, acrecentadamente, el plan jerárquico para lograr la fraternidad, la vida y la inclusividad espirituales. Esto no lo realizarán apoyándose en las frases (tan prevalecientes entre los tontos), “el Maestro me ha elegido a mi”, o “el Maestro apoya mis esfuerzos”, o “soy el representante de la Jerarquía”, sino mediante una vida de servicio, recalcando que los Maestros existen y que son conocidos por muchas personas; que el Plan consiste en el desarrollo evolutivo y el progreso educativo hacia una meta espiritual inteligente; que la humanidad no está sola y que la Jerarquía existe; que Cristo está con Su pueblo; que el mundo está lleno de discípulos ignorados, debido a que trabajan silenciosamente; que existe el nuevo grupo de servidores del mundo; que los hombres y mujeres de buena voluntad se hallan en todas partes; que a los Maestros no les interesan absolutamente las personalidades, sino que utilizan a hombres y mujeres pertenecientes a todas las tendencias, creencias y nacionalidades, siempre que los aliente el amor, sean inteligentes, tengan mentes entrenadas y posean además influencia magnética y radiante, lo cual atraerá a las personas hacia la verdad y la bondad, pero no hacia el individuo, ya sea Maestro o discípulo. Los Maestros no se preocupan, en absoluto, por la lealtad personal; están exclusivamente dedicados a aliviar el sufrimiento, a promover la evolución de la humanidad y a indicar los objetivos espirituales. Ellos no esperan el reconocimiento de Su trabajo ni la alabanza de Sus contemporáneos, sino sólo el acrecentamiento de la luz en el mundo y el desenvolvimiento de la conciencia humana. ( Discipulado en la Nueva Era. Vol.I pág. 718-20).

El trastorno producido en el “suelo” del mundo –espiritual, psicológico y físico-, la desintegración de las formas y de los familiares contornos de nuestra vida planetaria, debieron producirse, antes del surgimiento de la Jerarquía, en la conciencia humana; todo ello debía realizar su trabajo sobre las almas de los hombres antes del advenimiento de la nueva era, trayendo la Restauración de las Misterios y la rehabilitación de los pueblos del mundo. Ambos hechos van unidos. Éste es uno de los principales puntos que trato de inculcar. La disolución, desintegración y las condiciones extremadamente caóticas que han existido en los reinos de la naturaleza, durante los últimos quinientos años, se han abierto camino hasta desarrollar condiciones físicas paralelas. Esto es bueno y deseable; marca el preludio de una más hábil construcción de un mundo mejor, de la creación de formas más adecuadas de vida y la adopción de actitudes humanas más correctas, además de una orientación de mayor sensatez hacia la realidad. Todavía debe llegar lo mejor.

Todo va surgiendo rápidamente a la superficie (lo bueno y lo malo, lo deseable y lo indeseable, el pasado y el futuro –pues ambos son uno-); el arado de Dios casi ha terminado su tarea; la espada del espíritu ha separado el maligno pasado del radiante futuro, y el Ojo de Dios ve a ambos como contribuyentes; se verá a nuestra civilización materialista cediendo rápidamente su lugar a una cultura más espiritual; nuestras organizaciones eclesiásticas, con sus limitadoras y confusas teologías, cederán en breve su lugar a la Jerarquía, con sus enseñanzas emergentes –claras, actuales, intuitivas y sin dogmas.

La Jerarquía ha sido invocada, y sus Miembros están preparados para el gran “acto de evocación”, de respuesta al sonido invocador de la humanidad y para el definido (aunque relativamente temporario) “acto de orientación”. Ello obligará a la Jerarquía, por su propio libre albedrío, a establecer un tipo de relación más nuevo e íntimo con la humanidad. El período de orientación terminará cuando una poderosa Jerarquía terrenal, externa y efectiva, rija realmente en la tierra y actúe en los reinos de la naturaleza, trayendo en verdad la expresión del Plan divino. El Plan se está desarrollando por intermedio de los miembros avanzados de la Jerarquía, los cuales invocan las “Luces que desempeñan la Voluntad de Dios”, que a Su vez son invocados por los Portadores de Luz, los Maestros, que son también invocados por los aspirantes y discípulos del mundo. De modo que la cadena jerárquica es sólo un hilo de vida a lo largo del cual corren el amor y la vida de Dios, de Él a nosotros, de nosotros a Él. ( Los Rayos y las Iniciaciones, pág. 121).

El Reino de Dios o de las almas, caracterizado por el poder y, en consecuencia, por el aura y la emanación radiante del amor, definidamente arraigado en la Tierra, que penetra cada vez más plena y exitosamente en los tres mundos del esfuerzo estrictamente humano. Siempre hubieron avanzadas de este reino entre los hombres; siempre existieron individuos en todas partes del mundo –en las religiones mundiales o en otros grupos constructivos- conscientemente vinculados con sus almas y en consecuencia con la Jerarquía. En todos los países existieron siempre aquellos que desarrollaron y expresaron la conciencia crística, que es comprensión amorosa y servicio viviente inteligente, sin tener en cuenta las palabras, o la terminología, que expresaron el grandioso acontecimiento espiritual del cual fueron conscientes. Pero –desde el punto de vista de la población del mundo- el cuarto reino de la naturaleza domina en todos los campos del pensamiento y de la actividad, pero no domina en el reino de Dios o de las Almas.

Como resultado de un despertar espiritual que data del año 1625 de nuestra era, en que el énfasis se ponía sobre una educación más amplia y general y se acentuaba la rebeldía contra la imposición de la autoridad clerical, en la actualidad se ha intensificado grandemente la irradiación desde el mundo de las almas, y el reino de Dios se está convirtiendo en parte corporativa del mundo externo manifestado, teniendo lugar por primera vez en la extensamente larga historia de la humanidad.

El efecto de esta irradiación o aura magnética, es ahora tan extenso, que no es necesario hablar ya en términos de introducir el reino, o su manifestación, en la Tierra, el cuál se está manifestando y su aura mezclando con las auras mental, astral y etérica del género humano. Sólo es necesario reconocerlo, pero (y éste es un factor digno de observación) el reconocimiento está siendo detenido hasta que el reino de las almas pueda ser protegido de las estrechas pretensiones de cualquier iglesia, religión u organización; muchos asegurarán (como lo hicieron siempre) que sólo podrá entrarse en el reino de Dios por intermedio de su propio grupo separatista. El reino de Dios no es cristiano ni budista, ni está enfocado en ninguna religión mundial u organización esotérica. Es lo que pretende ser simple y llanamente, un vasto e integrado grupo de personas fusionadas con el alma, que irradian amor e intención espiritual, motivadas por la buena voluntad y arraigadas en el reino humano, como el reino de los hombres lo está en el reino animal, por ser un derivado del mismo. ( Discipulado en la Nueva Era Vol.II. pág. 354-5

La meta espiritual es establecer el reino de Dios. Uno de los primeros pasos hacia esto es preparar las mentes de los hombres para aceptar el hecho de que la reaparición de Cristo es inminente. Deben decir a los hombres de todas partes que los Maestros y Sus grupos de discípulos trabajan activamente para poner orden el caos. Deben decir que existe un Plan y que nada puede detener el cumplimiento de ese Plan. Deben decir también que la Jerarquía permanece y ha permanecido durante miles de años y es la expresión de la sabiduría acumulada de las edades. Deben decir ante todo que Dios es amor, que la Jerarquía es amor y que Cristo viene porque ama a la humanidad.

Éste es el mensaje que deben trasmitir ahora, y con esta responsabilidad los dejo. Trabajen hermanos míos. (La Exteriorización de la Jerarquía. pág. 576).

La humanidad está alcanzando rápidamente la etapa donde su voluntad unida será el factor determinante en los asuntos mundiales, y esto se deberá al desenvolvimiento de la mente, debido al éxito del proceso evolutivo. Muchos experimentos se harán (y se están haciendo actualmente) y muchos errores se cometerán inevitablemente. El principal requisito en la actualidad es instruir rápidamente a los pueblos acerca del Plan y de la naturaleza de las fuerzas que controlan la evolución y sus agentes directivos. La realidad de la Jerarquía debe ser proclamada en términos concisos, para despertar el interés, la investigación y el reconocimiento públicos. ( El Destino de la Naciones pág. 30).

Los estudiantes deben recordar que no es suficiente tener devoción al Sendero o al Maestro. Los Grandes Seres buscan colaboradores y trabajadores inteligentes, más que devoción a Sus Personalidades, y al estudiante que camina independientemente a la luz de su propia alma lo consideran un instrumento en el cual se puede confiar, más que un fanático devoto. La luz de su alma le revelará al aspirante serio la unidad que subyace en todos los grupos y le permitirá eliminar el veneno de la intolerancia que contamina y obstaculiza a tantos; le hará reconocer los fundamentos espirituales que guían los pasos de la humanidad; lo obligará a pasar por alto la intolerancia, el fanatismo y la separatividad que caracterizan a las mentes pequeñas y al principiante en el sendero, y lo ayudará a amar en tal forma que comenzará a ver con más veracidad y ampliará su horizonte; le permitirá estimar en verdad el valor esotérico del servicio y le enseñará sobre todo a practicar esa inofensividad que es la cualidad sobresaliente de todo hijo de Dios. ( La Exteriorización de la Jerarquía, pág.22).

También señalé que el próximo paso de la Jerarquía sería plasmar en las mentes de los hombres iluminados de todas partes las ideas espirituales que encierran las nuevas verdades, por el “descenso” (si así puedo denominarlo) de los nuevos conceptos que regirán la vida humana y la influencia que ejercerá el Cristo sobre los discípulos y el nuevo grupo de servidores del mundo.Recordarán que en el relato bíblico, Cristo evocó simbólicamente el reconocimiento de Juan, el Bautista, y comunicó las cosas del reino de Dios a los discípulos que se dirigían a Emaús, aunque no reconocieron a su Compañero. Este movimiento planificado por la Jerarquía, progresa; hombres y mujeres de todas partes y todos los sectores, enuncian las nuevas verdades que deben guiar la vida humana en el futuro, fundan nuevas organizaciones, movimientos y grupos, grandes o pequeños, que harán conocer a las masas la realidad de la necesidad y el modo de enfrentarla. Esto lo hacen impelidos por el fervor de sus corazones y la amorosa respuesta a la angustia humana, no obstante, y sin que se den cuenta, trabajan para exteriorizar el reino de Dios en la Tierra. ( La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 496-7).

La preparación de los Miembros de los Ashramas pertenecientes a la Jerarquía, que deben abandonar Su retiro y vivir entre los hombres en el trajín común de la vida diaria, hizo necesario considerar intensamente e instituir un drástico sistema de entrenamiento en los Ashramas. No puedo divulgar la naturaleza del entrenamiento porque difiere según los rayos a que pertenecen los discípulos, siendo el tema demasiado vasto para nuestro propósito. El problema fue mantener una relación afín y sensible y sentar las bases para la identificación superior incluyente y, sin embargo, mantener al mismo tiempo un desapego espiritual que permitiera al discípulo llevar a cabo su necesario trabajo sin los obstáculos e impedimentos de la angustia, de la ansiedad o la actividad mental, inducida por las mentes y los deseos de aquellos con quienes él trabaja. ( La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 567-8).

Esto es todo lo que puedo informarles sobre la Palabra y el mandato dado al iniciado: Revelen. Señalaré que su tarea no consiste en revelar el mundo de los símbolos, porque los cinco sentidos y el principio mental son adecuados para ello. Tampoco consiste en revelar el mundo del significado, pues el discípulo llega hasta él y lo interpreta a medida que desarrolla la conciencia egoica. Su tarea es revelar el mundo de las significaciones, de la realidad y de la verdad esencial. Esta tarea aumenta en virtud del éxito del proceso evolutivo y, durante el próximo e inmediato período, se necesitarán cada vez más iniciados reveladores. Recuerden que el llamado invocador de las masas y la inteligente exposición de la demanda, de parte de quienes están inteligentemente preparados para avanzar, traerá inevitablemente la necesaria respuesta, y a los imprescindibles reveladores de la realidad. ( Los Rayos e Iniciaciones, pág. 253).

La simple verdad del Dios Inmanente es la clave para la Jerarquía y Su reaparición en la Tierra en forma física y la consiguiente materialización del reino de Dios entre los hombres. Ésta es la clave para el proceso evolutivo y la eterna esperanza de todas las formas en todos los reinos de la naturaleza. Ésta es la verdad central, la verdad convincente y la verdad reveladora, que subyacerá en toda información acerca de la Jerarquía y será divulgada por la generación venidera de discípulos. Si esta verdad es real y posible de demostrar, entonces se probará la realidad de la Jerarquía, y será establecida la autenticidad de la eterna existencia del reino de Dios en la Tierra. ( La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 488).

No olvidemos que detrás de todo eso (ideologías) permanece Aquel a Quien llamamos el Señor del Mundo. Cuando se hayan hecho todos estos experimentos momentáneos y la conciencia de la humanidad haya sido conducida de una etapa de comprensión a otra y de una interrelación reconocida a otra, el reino de Dios se establecerá en la Tierra y el Regente de la Tierra podrá actuar a través de la Jerarquía para obtener de la naturaleza (de la cual la humanidad forma parte) esa respuesta sintética, creadora y viviente, que permitirá a cada reino revelar plenamente la gloria de Dios. Shamballa actuará por medio de la Jerarquía, que a su vez llegará a los distintos reinos de la naturaleza por medio de la humanidad, iniciando así su preordenada y destinada función. Todo lo que ocurre ahora es para lograr esto. El momento de la fructificación está relativamente lejos, pero entretanto la humanidad está experimentando o es sometida al experimento; explota o es explotada; aprende la lección de la obediencia obligatoria o los peligros del libertinaje egoísta; es víctima sin excepción alguna de personalidades poderosas en cada país, o de lo contrario va siendo conducida en la correcta dirección (y esto también sin excepción) por los emisarios y discípulos de Shamballa o de la Jerarquía. Toda libertad o control jactancioso sólo es reacción temporaria de una humanidad arrastrada por ideas, controlada por ideales, impulsada por el egoísmo, impregnada de odio; no obstante, lucha todo el tiempo por expresar las mejores cualidades superiores y por liberarse de la esclavitud de antiguos males, de viejos códigos y de la maldición de arcaicos hábitos de pensamiento y de vida. Lo importante es lo que le sucede entre bambalinas al género humano en su totalidad, lo cual la Jerarquía considera de valor para el desenvolvimiento de la conciencia humana, y se desarrolla en respuesta a las condiciones que se presentan en cualquier país o países. Puedo asegurarles que bajo la presión de la vida moderna, bajo la tensión de las actuales condiciones y civilización impuestas, además de la preocupación mental, del temor causado por los ejércitos en marcha, del tronar de tantas voces y del peso de la estrechez económica mundial, pese a todo, la conciencia humana va despertando rápidamente de su largo sueño. Esa gran realidad fundamental denominada “estado mental humano”, recién comienza a enfocarse sobre las cosas importantes y a expresarse en forma vívida. Ése es el factor de gran importancia y no lo que sucede en cualquier país determinado. ( El Destino de la Naciones, pág. 22-3.).

Ciertas razones precisas me indujeron a poner estas instrucciones a disposición de los aspirantes de todas partes, después de la debida autorización de quienes la recibieron. Una de tales razones es la necesidad de llamar la atención al público sobre la realidad de la existencia de la Jerarquía, de que Sus miembros se interesan por el progreso humano y de que hay un sistema de entrenamiento definidamente planeado que Ellos ofrecieron, capaz de sacar al hombre del reino humano y llevarlo al reino de Dios; este progreso del cuarto al quinto reino en el Sendero de Evolución, se puede realizar consciente y científicamente y con pleno consentimiento y colaboración del aspirante. Ha llegado el día en que la creencia puede ceder y cede su lugar al conocimiento –conocimiento adquirido ante todo por la aceptación de una hipótesis, con el convencimiento de que tal hipótesis está respaldada por el testimonio adecuado y la experiencia planeada. La mente razonadora del discípulo puede aprender las lecciones designadas, por los éxitos y fracasos producidos durante su entrenamiento. Entonces descubre que el progreso en el sendero lleva al hombre a un contacto más íntimo y consciente con quienes hollaron antes el camino hasta la Jerarquía, y que ese camino exige disciplina, creciente iluminación, servicio a sus semejantes y acrecentada respuesta a los contactos y a los individuos, sobre los cuales el ser humano común nada sabe. ( Discipulado en la Nueva Era Vol.I, pág, 10).

Es importante que se den cuenta que hoy está aconteciendo algo nuevo. Que está surgiendo un nuevo reino de la naturaleza, el quinto, es decir, el reino de Dios en la tierra o el reino de las almas. Éste se está precipitando en la tierra y se está formando con quienes van siendo conscientes del grupo y pueden trabajar en formación grupal, lo cual será posible porque alcanzarán la perfección autoiniciada (aunque relativa) y se identificarán con ciertas expansiones grupales de conciencia, y también porque amarán a sus semejantes, así como en el pasado se amaron a sí mismos. Reflexionen detenidamente hermanos míos y capten, si pueden, la plena significación de esta última frase.( Discipulado en la Nueva Era Vol.I, pág. 19).

Grupos simiente están en proceso de ser “arraigados esotéricamente” en el campo del mundo, conteniendo en sí a quienes pueden responder a las fuerzas más sutiles y que –por medio de la fuerza de su claro pensar en esta etapa del proceso- pueden producir esas condiciones (dentro de las existentes tendencias y grupos mundiales) que permitirán a las nuevas ciencias, los nuevos acercamientos a la divinidad, la nueva educación y los nuevos métodos de manipular la situación y los problemas económicos, y precipitar y llevar adelante el progreso del reino de Dios, de tal manera que este quinto reino de la naturaleza pueda ser un suceso tangible, efectivo y objetivo en la Tierra. ( La Exteriorización de la Jerarquía, pág, 80).

La relación con Dios por intermedio de Cristo, fue siempre la enseñanza de los guías espirituales del mundo, cualquiera sea el nombre que se les aplique. En el futuro, nos acercaremos cada vez más, íntima e inteligentemente, a la sustancia viviente de la Realidad, y seremos más definidos en nuestra comprensión de esta relación, hasta ahora vagamente sentida. Conoceremos, veremos y comprenderemos. No sólo creeremos, esperaremos y trataremos de comprender. Hablaremos abiertamente de la Jerarquía, de sus Miembros y Su trabajo. Se enseñará la naturaleza jerárquica de todas las Vidas espirituales y la realidad de la gran “cadena de Jerarquías” que se extienden en forma ascendente desde el reino mineral a través del humano, y del reino de Dios hasta grupos espirituales aparentemente remotos. Entonces se abrirá para las Vidas espirituales lo que ha sido llamado “el Camino de la Evolución Superior”. Sobre estas líneas mucho se ha dado durante los dos últimos siglos. La realidad de la existencia de la Jerarquía es conscientemente reconocida hoy por centenares de miles de personas, aunque la niegan aún los ortodoxos; el publico está familiarizado con la idea de la existencia de los Maestros y acepta con credulidad el cúmulo de información inútil e idiota trasmitida por muchas personas, o lucha furiosamente contra la difusión de esta enseñanza. Otras, son de mente suficientemente abierta como para investigar si la enseñanza es verdadera y seguir las técnicas sugeridas, en la esperanza de que la hipótesis se convierta en realidad. Este último grupo aumenta constantemente y, por la evidencia que ha acumulado, la creencia puede convertirse en conocimiento. Muchos conocen ya la verdad; muchas personas de integridad y dignidad colaboran conscientemente con Miembros de esta Jerarquía, de manera que nada valen los fundamentos de los antagonismos eclesiásticos y los comentarios empequeñecedores de las personas de mente concreta. Lo que el teólogo ortodoxo y el doctrinario estrecho ofrece, ya no satisface al investigador inteligente ni basta para responder a sus preguntas; traslada su lealtad a zonas más espirituales y amplias, saliendo de la autoridad doctrinal y entrando en la experiencia personal espiritual directa, poniéndose bajo la autoridad directa proporcionada por el contacto con el Cristo y Sus discípulos, los Maestros. ( La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 347).

Los Miembros de la Jerarquía, ya sea que trabajen en las primeras etapas, o más adelante cuando tenga lugar la verdadera exteriorización, lo harán como miembros de la familia humana y no como miembros proclamados del reino de Dios o de las almas, que conocemos como la Jerarquía; desempeñarán todo tipo de funciones; serán los políticos, hombres de negocios, financistas, instructores religiosos o eclesiásticos; los científicos y filósofos, profesores y educadores; los intendentes de ciudades y custodios de todos los movimientos éticos públicos. La fortitud espiritual de sus vidas, su clara y pura sabiduría, la sensatez y la moderna aceptación de las medidas propuestas en cualquier sector en que deciden actuar, serán tan convincentes que encontrarán pocos obstáculos en el camino de lo que emprendan. ( Exteriorización de la Jerarquía, pág. 471-2).

Otra excusa que conduce a la inercia es el temor que tienen las personas de hablas sobre las cosas del Reino de Dios; temen ser rechazadas, consideradas raras o inoportunas. Por lo tanto, guardan silencio, pierden la oportunidad y nunca descubren cuán dispuesta está la gente a discutir las realidades, por el consuelo y la esperanza que puede traerles la idea del retorno de Cristo o de compartir la luz espiritual. Esto es esencialmente una especie de cobardía espiritual tan difundida, que es responsable de la pérdida de millones de horas de servicio mundial. ( La Exteriorización de la Jerarquía, pág.512).

Durante el actual ciclo planetario, el objetivo de la evolución estrictamente humana consiste en desarrollar la vista, culminando en percepción espiritual, principal don que otorga el alma a la personalidad cuando ha hecho contacto; imparte un sentido de amor atractivo, indica la naturaleza de las cosas, revela el mundo del significado y otorga el gran don de la luz, conocimiento y ultérrima iluminación. Éstas son metas para el místico, el aspirante y el discípulo juramentado. La vista constituye el más grande don físico, ocurriendo lo mismo en una vuelta más elevada de la espiral en el mundo del alma. Cuando el discípulo ha logrado alguna medida de visión y tiene a la “vista” su meta, entonces puede ser aceptado en un ashrama, donde se le hará conocer la naturaleza de la revelación. Los hombres tienen tendencia a confundir la visión con la revelación, y quiero aclarar algo esta cuestión en sus mentes, por lo tanto tiene mucha importancia la frase precedente. Los aspirantes tienden a creer que la meta a alcanzar es el contacto con el alma, teniendo como meta secundaria la posición jerárquica y como tercera meta, el servicio. Sin embargo esto no es exacto.

La meta para el aspirante consiste en adquirir conciencia de la no separatividad y el reconocimiento de la inclusividad universal; la meta secundaria es el desarrollo de la capacidad de revelar la naturaleza de esa realidad, la Unidad; la tercera meta es la capacidad de adoptar en los tres mundos, los medios que facilitarán al género humano la captación de tales fundamentos. Observarán como en esta última definición de la meta desaparece total e inevitablemente el factor de autointerés. En consecuencia, podrá decirse que la revelación concierne a la Unicidad y nada más. Sólo llega a conocerse la practicabilidad de esta verdad cuando el discípulo trata de llevar a cabo dos cosas: comprender individualmente e introducir, en las mentes y en las vidas de los hombres de todas partes, la naturaleza de la unidad planetaria y de la no separatividad. ( Los Rayos y Las Iniciaciones, pág. 248).

El discípulo que representa al ashrama, debe revelar a la humanidad la unidad esencial que subyace en todo lo creado. Debe hacerlo, ante todo, actuando como un límpido cristal a través del cual todos pueden ver la realidad de la Unicidad cuando se manifiesta en la actividad práctica. Cuando por medio de su vida y palabras haya demostrado su participación consciente en esta unidad básica, entonces pone en práctica los métodos ashrámicos, para que esta verdad fundamental sea más evidente. Podrán ver aquí por qué –como técnica jerárquica- llevamos a la atención del público la realidad de la existencia del nuevo grupo de servidores del mundo, él es la expresión práctica de una existente unidad, basada en la unicidad del móvil, del reconocimiento, de la orientación (hacia el mundo espiritual y el servicio a la humanidad), de los métodos y de las ideas, y todo ello, a pesar de que, generalmente, no existen las relaciones en el plano físico y carece de organización y reconocimiento externos. La unidad es subjetiva, y por esa razón no la afecta ninguna sombra de separatividad. ( Los Rayos y Las Iniciaciones, pág. 249).

La humanidad no es culpable de que recién ahora pueda surgir con mayor claridad la significación del Propósito divino en la conciencia del discípulo iniciado. Es cuestión de tiempo y movimiento en el espacio; concierne a la relación de la Jerarquía, activa en el Plan con Shamballa, receptora (por medio del Sonido) de la energía creadora, y es intención divina emplearla para producir una perfecta expresión de la Idea divina…

Cuando esta significación surgió en la conciencia de Cristo –conciencia iluminada, purificada y divinamente centrada- Lo impelió a exclamar: “Padre, no mi voluntad sino la Tuya sea hecha”. Obtuvo la visión de la emergente intención divina para la humanidad y (por medio de la misma) para el planeta como un todo. Durante la etapa jerárquica del desarrollo alcanzado por Cristo, convirtiéndoLo en Guía de la Jerarquía y en Maestro de Maestros, Su conciencia se había unificado totalmente con el Plan; la aplicación de éste en la tierra, su meta de establecer el reino de Dios y el surgimiento del quinto reino de la Naturaleza, constituyeron para Él un simple cumplimiento de la ley y toda Su vida estuvo y está engranada para cumplirla. Conoció y comprendió plenamente el Plan, su meta, técnicas y métodos, sus leyes y aplicaciones, sus efectos fenoménicos, los obstáculos a vencer, la energía (del amor) a emplearse, la estrecha y creciente relación e interacción entre la Jerarquía y la Humanidad, entre el centro cardíaco del Logos planetario y el centro creador. En el punto más elevado de este consumado conocimiento y en el momento de Su total entrega, al efectuar el necesario sacrifico de Su vida en cumplimiento del Plan, se produjo súbitamente una gran expansión de conciencia. La significación, la intención, el propósito de todo y la amplitud de la Idea divina, tal como existía en la mente del Padre, surgieron en Su alma (no en Su mente). Vio más profundamente la significación de la divinidad, como nunca se creyó posible; desaparecieron los mundos del significado y el fenoménico y –esotéricamente hablando- perdió Su Todo. Lógicamente estas palabras no tienen sentido para ustedes. Momentáneamente quedó despojado de la energía de la mente creadora y de la energía del amor. Tuvo a Su disposición un nuevo tipo de energía- la energía de la vida misma, imbuida del propósito y activada por la intención. Por primera vez se Le presentó con toda claridad la relación entre la voluntad, que hasta entonces se había expresado en Su vida por medio del amor, y el trabajo creador de inaugurar la nueva dispensación y establecer para siempre el reino de Dios. En ese punto Él atravesó el Getsemaní de la renunciación. ( Los Rayos y Las Iniciaciones, pág. 241-2).

Etapa tras etapa. Crisis tras crisis, de un punto a otro punto y de un centro a otro, la vida de Dios progresa, dejando tras sí mayor belleza, al pasar de una forma a otra y de un reino a otro. Una realización conduce a otra; el hombre ha surgido de los reinos inferiores y (como resultado de la lucha humana) también aparecerá el reino de Dios. Traer ese reino es todo lo que hoy concierne verdaderamente a la humanidad, y todos los procesos vivientes del género humano están dirigidos a la preparación de cada ser humano individual, a fin de pasar a ese reino. El conocimiento de que puedan haber manifestaciones aún mayores que el reino de Dios, es inspirador, pero eso es todo. La manifestación del reino de Dios en la Tierra, la preparación del camino para su gran Inaugurador, el Cristo, la posibilidad de la exteriorización de la Jerarquía en la Tierra, presupone para todos y cada uno, una tarea plenamente adecuada y algo por que vivir y trabajar, soñar y aspirar. ( Los Rayos y Las Iniciaciones, pág. 603).

Ahora Él aguarda el momento de descender. El descenso a este desgraciado mundo de los hombres no le ofrece ningún cuadro tentador. Desde ese tranquilo retiro en la montaña donde ha esperado, guiado y vigilado a la humanidad y entrenado a Sus discípulos iniciados y al nuevo grupo de servidores del mundo, debe venir para ocupar Su lugar prominente en el escenario mundial y desempeñar Su parte en el gran drama que allí se está desarrollando. Esta vez desempeñará Su parte, pero no en la oscuridad, como Lo hizo anteriormente, sino a los ojos de todo el mundo. Debido a lo reducido de nuestro pequeño planeta, al predominio de la radio y la televisión y a la rapidez de las comunicaciones, su actuación será observada por todos; probablemente Le produzca cierta consternación la perspectiva de presentar algunas pruebas y exigir grandes reajustes, además de una experiencia penosa inevitable. No vendrá como Dios Omnipotente creado por la ignorancia del hombre, sino como el Cristo, el Fundador del Reino de Dios en la Tierra, para terminar el trabajo comenzado y demostrar nuevamente la divinidad en circunstancias mucho más difíciles. ( La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 501).

¿Qué es la Iglesia de Cristo? Es la suma total de quienes tienen vida o conciencia crística, o están en proceso de expresarla; es el conjunto de todos los que aman a sus semejantes, porque amarlos es poseer esa facultad divina que nos hace miembros de la comunidad de Cristo. La aceptación de un hecho histórico o de un credo teológico, no nos pone en comunicación con Cristo. Ciudadanos del Reino de Dios son aquellos que buscan deliberadamente la luz e intentan (por medio de una disciplina autoimpuesta) presentarse ante el Iniciador Uno; este vasto grupo mundial (tenga cuerpo físico o no) acepta la enseñanza de que “los hijos de los hombres son uno”; saben que la revelación divina es constante y siempre nueva, y que el Plan divino se está desarrollando en la Tierra. ( La Reaparición de Cristo, pág. 60-1).

Algún día todo llegará a ser “Jerarquía realizada”, porque la Jerarquía es sólo un estado de conciencia que tiene su centro en Shamballa, el aspecto vida, constituyendo el círculo de la humanidad el factor emanante, la influencia irradiatoria o el aura, mediante la cual los otros reinos de la naturaleza son evocados para que respondan activamente. ( Discipulado en la Nueva Era, Vol.I, pág. 694).

Podría decirse simbólicamente que “el punto del triángulo tiene su base en los Atrios del Cielo (Shamballa) y desde ese punto afluyen dos corrientes de poder al reino del alma y al corazón del discípulo. Así se forma la Tríada; luego tenemos las energías relacionadas con el mundo de los hombres; así puede aparecer la Voluntad de Dios, y así también el Gran Señor que protege a la Cámara del Concilio de esta esfera de Vida solar puede llevar Su propósito a los grupos sagrados (los Ashramas, A.A.B.), y desde allí a las mentes de los hombres, debido a que sus corazones están protegidos por el fuego del amor”. Reflexionen sobre este antiguo escrito que se refiere al ciclo inmediato que nos enfrenta, del cual el trabajo que trato de realizar en este momento no es más que una ínfima y viviente parte.<

Por lo tanto, en la preparación para el proceso de meditación que emprenderán durante el próximo año, comiencen reflexionando sobre el Ashrama de la Jerarquía Misma, su relación con Shamballa, su constitución, formada como lo está por muchos Ashramas. Algunos de ellos trabajan regidos por los Chohanes, otros por los Maestros y algunos son aún embrionarios, siendo reunidos lentamente por los Adeptos de la cuarta iniciación. ¿Quisieran esforzarse por comprender la verdadera naturaleza de este gran organismo viviente espiritual? Subyace o fundamenta constantemente la organización mundial. Véanlo como una creciente realidad vital, de tal potencia y vida que puede sobrepasar o destruir toda organización externa limitadora y, por la misma fuerza de su vida interna, oportunamente exteriorizarse.

Esta futura exteriorización de los grupos que constituyen los Ashramas de los Maestros (no aún la de los Chohanes, porque son básicamente demasiado poderosos) será un proceso gradual, pero con el tiempo restablecerá los Misterios, destacará relativamente las dos primeras iniciaciones, como parte integrante de la venidera religión mundial, familiarizará a todo el género humano sobre la realidad del mundo subjetivo y, finalmente, llevará al más evolucionado de los hijos de los hombres, a que obtenga una tenue vislumbre comprensiva de la Realidad esencial que subyace en todos los fenómenos y alguna comprensión del propósito de Shamballa y de la voluntad del Señor del Mundo. La humanidad ha llegado a esa etapa de desarrollo en la que ha captado definidamente el Plan de la Jerarquía –llámesele hermandad, participación, internacionalismo, unidad o como se quiera. Esta comprensión creciente y real es un reconocimiento general por parte de los pensadores y esoteristas del mundo, las personas religiosas iluminadas, los estadistas de mente amplia y, actualmente, el hombre de la calle; sin embargo, el divino propósito, complementado o ejecutado por la voluntad divina, escapa aún al más evolucionado.

El trabajo que se haga en los próximos siglos producirá cambios a este respecto, que tendrán lugar por el trabajo realizado en los ashramas de los Maestros, guiados por los Ashramas de los Chohanes, fusionados en el gran Ashrama de la Jerarquía Misma, progresando siempre hacia una relación más estrecha con la Gran Cámara del Concilio de Sanat Kumara, el Señor del Mundo, en Shamballa. Esto deben llevarlo a cabo los discípulos en laTierra, de acuerdo a las instrucciones, como las que ahora imparto a ustedes, a la rápida colaboración con sus Maestros. El cumplimiento de esto invocará la imaginación creadora del discípulo, la que a su vez estará condicionada y controlada por la mente iluminada. ( Discipulado en la Nueva Era, Vol.II, pág. 126-7)