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Ciencia, Alquimia y Transmutación Psicológica

Disertación dada por Laurence Newey en la Theoversity: Oxford Conference, Christ Church College, 18-19 de marzo de 2011, sobre el tema Esoterismo y Psicología: El puente entre Espiritualidad y Ciencia.

 

 

Lo más apasionante del vínculo entre esoterismo y psicología, entre espiritualidad y ciencia, es que éste ya existe ―sólo que aún no se lo ha reconocido como tal―. El puente entre la ciencia esotérica y la exotérica es, en general, de naturaleza eléctrica ―y su lenguaje es el de la electricidad―. Por lo tanto, echaremos un vistazo a la idea de una ciencia integral de la electricidad y comenzaremos por un panorama general, a saber, la cosmología. En este marco, todas las otras ciencias han de encontrar sus puestos y sus relaciones mutuas. A continuación podremos ver el futuro renacimiento de la alquimia como un aspecto eléctrico y ver cómo la alquimia eléctrica se relaciona con el campo de la psicología y la transmutación psicológica.

Tres tipos de movimiento

Generalmente, la psicología es definida como siendo el estudio científico de la mente y de los procesos de la conducta. Estos pueden ser las características conductual y cognitiva de un individuo específico, de un grupo, de una actividad o de una circunstancia. Dicho esto con las palabras del Dr. Leary, citadas en el libro El Alma y su Mecanismo de A. A. Bailey: «La conducta de los seres humanos, psicológicamente hablando..., se reduce a su vez a hechos y a descubrimientos fisiológicos y también al campo de la biología, luego al de la bioquímica, después al de la química en general, y más adelante e inevitablemente, al de la física como ciencia de la materia en movimiento».

Así pues, tratemos primero, y principalmente, de la idea de la materia en movimiento.

Comenzando por la estructura cosmológica, existe un postulado en La Doctrina Secreta de Helena P. Blavatsky con el que todos podemos estar de acuerdo, a saber, que la característica fundamental del Cosmos es su movimiento incesante. Ella dice: «Es la VIDA UNA, eterna, invisible, aunque omnipresente; sin principio ni fin, aunque periódica en sus manifestaciones regulares... Su atributo único y absoluto, que es Ello mismo, Movimiento eterno e incesante, es llamado esotéricamente el ‘Gran Aliento’, que es el movimiento perpetuo del Universo, en el sentido de Espacio sin límites y siempre presente. Aquello que permanece inmóvil no puede ser Divino. Pero de hecho y en realidad, nada existe en absoluto inmóvil en el Alma Universal». ( La Doctrina Secreta, tomo I, pág. 60-61, Málaga: Ed. Sirio, 2000).

Esta hermosa cita nos proporciona un punto de identificación de la unificación del esoterismo con la ciencia, un lugar de encuentro tanto para el hombre espiritual como para el pensador agnóstico. Esto puede constituir la base de un nuevo dinamismo esotérico: la psicología del movimiento y de la relación, evidenciada por cualquier organismo en particular, en reacción a los impactos internos y externos en su sistema de respuesta.

De acuerdo a La Doctrina Secreta y al Tratado sobre Fuego Cósmico, existen tres tipos básicos de movimiento en el cosmos, cada uno de ellos relacionado con un aspecto de la divina trinidad, lo que constituye el fundamento de muchas de las grandes religiones mundiales y de las filosofías: Voluntad, Amor-Sabiduría e Inteligencia Activa. Estos tres son también conocidos como fuego eléctrico, fuego solar y fuego por fricción. Cada uno de estos tres Dioses o Logoi, que comprenden la divina trinidad, posee los tres aspectos, pero manifiesta uno de ellos de forma más dinámica que los otros dos, y por éste es reconocido como el aspecto dominante en sí mismo.

 

 

Haciendo referencia al Tratado sobre Fuego Cósmico, y empezando por el tercer Logos de la trinidad, la Inteligencia Activa se expresa por medio del movimiento rotatorio, que es debido al fuego latente de la materia misma. El movimiento rotatorio es evidente alrededor nuestro: los átomos, los planetas, los sistemas solares y las galaxias, todos giran alrededor de sus ejes, y dentro del perímetro de estas esferas rotatorias unificadas hay variedad y diferenciación. Debido a la revolución de la materia, la actividad incrementa la creación de material más flexible y adaptable. El principio activo de este tercer Logos es Fohat, el corcel que “lleva mensajes circulares” y es enviado al principio del amanecer de un manvantara nuevo “para cavar los agujeros en el espacio” y unir entre ellos los vórtices ardientes.

El segundo Logos de la divina trinidad, Amor-Sabiduría, busca combinarse con esta inteligencia activa del tercer aspecto y Le añade al movimiento rotatorio de todos los átomos Su propia forma de movimiento, un movimiento periódico en espiral. Por medio de la circulación a lo largo de una órbita alrededor de un punto focal central, en espiral siempre ascendente, se producen dos resultados: en primer lugar, la reunión de los átomos en formas y, en segundo, por medio de estas formas, la obtención del contacto necesario y del desarrollo de la conciencia a través de un gradual enrarecimiento y refinamiento de las formas, cuando el espíritu del amor o la llama divina se mueve en espiral, siempre hacia delante, hacia la fuente de la cual procede.

El primer Logos de la trinidad expresa la Voluntad Divina, literalmente hablando, por medio de hacer avanzar hacia delante a través del espacio. Esta progresión hacia delante es la voluntad detrás del proceso evolutivo que conduce el espíritu adelante hasta que emerge de la materia con cualidad agregada y con la facultad de la experiencia adquirida. Ello aumenta también la vibración de la materia, haciéndolo por sí misma. La función de este primer Logos es sostener los espíritus que están logrando la conciencia en la manifestación por el período deseado, para después abstraerlos y combinarlos de nuevo con su fuente espiritual.

Esta actividad electromagnética de los tres aspectos divinos actúa en todos los planos del sistema solar. A partir de la fusión de la Voluntad pura, o Espíritu, con la Inteligencia Activa y con la Adaptabilidad del tercer aspecto, aparece el movimiento periódico en espiral del fuego solar, el Rayo de Amor-Sabiduría, el que construye y sostiene todas las formas dentro del sistema solar.

Así pues, surge la pregunta: ¿Dónde, en el universo, está localizado este segundo rayo constructor de formas en espiral? Para poder responder a esta pregunta, tenemos que revisar la actual cosmología basada en la gravedad y sustituirla por una eléctrica.

El Universo eléctrico

 

Nebulosa de doble hélice: Una corriente eléctrica de Birkeland de tamaño cósmico muestra la naturaleza de la construcción de formas en espiral del segundo Rayo de Amor-Sabiduría.
 

En palabras de H. P. Blavatsky, la manera en que el universo inicia y coordina sus procesos de formación es:

« La radiante luz del universal océano magnético, cuyas eléctricas ondulaciones interpenetran en su incesante movimiento los átomos de la creación entera,... Tan sólo ―“dice ella”― el estudio de este agente, soplo divino, descubre los secretos de la psicología...». (Isis sin Velo, tomo I, pág. 370, Málaga: Ed. Sirio, 2004).

Para empezar a desentrañar estos secretos, la ciencia comenzará primero por descubrir las corrientes eléctricas subyacentes que circulan por todo el universo manifestado. Y de hecho, los físicos pioneros del plasma ya está revelando los aspectos básicos de ello, al comprender que las corrientes eléctricas llenan el vasto espacio exterior, aparentemente vacío e inaccesible. Fue un momento de excepcional intuición, en los años veinte, lo que condujo al químico y laureado Nobel, Irving Langmuir, a acuñar el término “plasma” para los gases electrificados que él estaba investigando y que proliferan en el espacio interestelar. Él observó que estos gases transportan iones y electrones, de la misma manera como el plasma de la sangre lleva los glóbulos rojos y blancos. Tanto el plasma del espacio como el plasma de la sangre son, de hecho, líquidos electrificados y ambos transportan energía y varias sustancias de una región a otra.

Otro Nobel, el físico del plasma Hannes Alfven, dijo que en la magnetosfera de la tierra “existen capas finas, estratos de corrientes bastante estables, que separan regiones de diversa magnetización, densidad, temperatura, etc.... Es difícil evitar la conclusión de que fenómenos similares también existan en regiones más distantes. Esto obliga a conferir al espacio una estructura celular general (o, más correctamente, una estructura de membrana celular)”.

Dado que la enseñanza de la Sabiduría Eterna considera el espacio como una entidad, el descubrimiento de membranas celulares, producidas eléctricamente en el espacio, es muy significativo. Y si aunamos los pensamientos de estos dos grandes científicos, tenemos la premisa de que a través de la estructura celular del espacio existe un flujo arterial de electricidad, que forma, en efecto, un circuito intergaláctico enorme o una circulación sanguínea cósmica. En nuestro propio rincón de la galaxia, el sol forma un subcircuito dentro de este circuito galáctico, recibiendo y emitiendo un flujo de partículas cargadas que entran y salen por las regiones polares de todos los planetas, reflejando así en el macrocosmos la forma en que las células sanguíneas fluyen del corazón a todos los otros órganos del cuerpo.

CÉLULAS EN EL ESPACIO

 

Nebulosa planetaria NGC 6826: una estrella bajo tensión eléctrica muestra células de plasma, la más cercana a la estrella brillante, debido al fuerte campo eléctrico por cada una de las membranas celulares.
 

En palabras de los científicos del plasma Wallace Thornhill y David Talbot:

De la partícula más pequeña a la formación galáctica más grande, una trama de circuitos eléctricos conecta y unifica toda la naturaleza, estructurando galaxias, energizando estrellas, dando nacimiento a los planetas y, en nuestro propio mundo, controlando el clima y estimulando a los organismos biológicos. No hay islas apartadas en un universo eléctrico”. 2 www.thunderbolts.info

Sus argumentos, según el cual vivimos en un universo eléctrico, se basan en el hecho de que éste está compuesto por un noventa y nueve por ciento de plasma. El plasma es descrito como un mar de partículas cargadas, llamadas electrones e iones, que reaccionan colectivamente ante las fuerzas ejercidas por los campos eléctrico y magnético. Típicamente descrito como un gas ionizado o eléctricamente conductor, el plasma es también considerado un estado definido y fundamental de la materia. Dado que se encuentra a menudo bajo la forma de gas ionizado, parece razonable especular que este medio conductor proporciona una interfaz entre los niveles sutiles e invisibles del ser y de estado gaseoso de la materia. A través de esta masa de partículas eléctricamente cargadas, las ideas cósmicas, en formas de galaxias, soles y planetas, pueden realizar la última etapa en su descenso de los planos arquetípicos a la luz del día.

Corrientes de Birkeland y capas dobles

Una idea cósmica es transferida electromagnéticamente del nivel etérico al gaseoso a través del estado de plasma, y ésta es la manera cómo trabaja la electricidad en el plasma, la manera cómo podemos comprender las fuerzas que impulsan y construyen en el universo. Podemos ver el movimiento en espiral del segundo aspecto de la trinidad, Amor-Sabiduría, en su aspecto de forma constructora, la que acabamos de considerar como fenómeno de los pares de corrientes eléctricas en el espacio, entrelazándose para formar hélices dobles. Se conocen como corrientes de Birkeland, y cualquier materia existente entre estas espirales eléctricas experimenta una enorme compresión. Sus elementos constitutivos no están mezclados homogéneamente, sino que se organizan según sus potenciales eléctricos. De acuerdo a los cosmólogos del plasma, esto sucede a lo largo del universo y sugieren que éste es el modo cómo se lleva a cabo la separación química en el plasma cósmico. Además, también puede ser la manera cómo se forman los soles y los planetas. En los experimentos de laboratorio, la materia recogida dentro del vórtice central, creada por la formación de arcos eléctricos, es “aplastada” en zonas de la compresión esférica, y la materia dentro de ella puede estar sujeta a un mayor o menor grado de fusión. Si este proceso ocurre en niveles cósmicos, su papel en la formación estelar y planetaria llega a ser evidente.

 

 

La gran máxima oculta dice: “Como es arriba, así es abajo”. Y de hecho, la idea de un patrón de construcción en espiral ascendente no es nueva si recordamos las conocidas espirales biológicas del ADN, que desempeñan un papel importante en el modo en que son creados los organismos, informados y sostenidos. La ciencia aún tiene que descubrir que detrás de cada filamento de ADN existe una espiral de fuerza eléctrica y, de hecho, que el átomo en sí mismo está constituido por las fuerzas eléctricas en espiral que proporcionan la interfaz entre los componentes físicos y subjetivos de todos los organismos. La ciencia esotérica ha abogado siempre en favor de que la fuerza eléctrica es la base de todos los procesos en la construcción del universo.

 

La Nebulosa del Velo (Cygnus Loop): Una vista en primer plano de una corriente de Birkeland.
 

El Alquimista Eléctrico

Si observamos el movimiento del segundo rayo Amor-Sabiduría en su actividad de construcción en el nivel físico, nos surge la siguiente pregunta: ¿y qué hay acerca de los procesos de construcción que se llevan a cabo en la conciencia, a saber, a través de los pensamientos que estamos construyendo de modo constante, consciente o inconscientemente, en nuestras vidas diarias? En cuanto al constructor consciente de pensamiento, es en el espacio medio de la cavidad cerebral donde se realiza el trabajo mágico, en lo que concierne al plano físico. Aquí el mago emplea la naturaleza eléctrica coherente y en espiral del segundo rayo de Amor-Sabiduría para construir varios grados de sustancia en su forma mental. Alice Bailey escribió que la base científica de todo trabajo de meditación se ha de encontrar, realmente, en el aspecto básico, pero hasta ahora no descubierto, de la electricidad.

A la vista de todos estos factores, en los tiempos venideros tendremos lo que constituirá un verdadero renacimiento de la alquimia, fundamentada en un nuevo concepto eléctrico. Sea cual sea el nombre por el que será conocida generalmente, ésta será la mayor de todas, debido a su naturaleza sintetizadora ―será literalmente la ciencia de la síntesis, la manipulación de la fuerza eléctrica para unir aquello que ha sido separado―. Para algunas formas, esto supone un proceso inicial de desintegración, implica la dispersión de las vidas electrónicas negativas, las que ya no pueden resistir el tremendo grado de estimulación, al que el núcleo interno positivo está sometido. Ésta es la fase de radiación o de “transmutación en un proceso de realización”. Ello hace posible que la esencia fundamental de la forma escape y reúna en torno a sí una nueva disposición de vidas electrónicas que puedan resistir mejor su nuevo y más elevado grado de vibración.

La alquimia era conocida como el arte espagírico. La palabra “spagyric” tiene una raíz griega y significa “separar y juntar nuevamente”. La evolución misma es espagírica, que implica la densificación y la separación del espíritu en materia, seguido de una reunificación como algo mayor ―algo “mucho mayor” de lo que era anteriormente―. A este algo extra lo llamamos “conciencia”, que se ha hecho realidad por medio de las relaciones siempre cambiantes que el espíritu forma con la materia, por la cual transmigra. El hombre estudia estas relaciones cambiantes por medio de las ciencias, en sus formas más densas a través de la química, la biología, la anatomía, etc., y en sus formas más sutiles, a través de la psicología. Sin embargo, parece haberse perdido la relación entre las ciencias físicas densas y sutiles, entre los aspectos materiales e inmateriales del hombre; y es esta ciencia sintetizadora de la alquimia la que puede revelarla una vez más ―curiosamente por medio de la naturaleza de los metales.

En la olvidada química de bachiller de nuestra juventud nos enteramos del sorprendente hecho de que el setenta y cinco por ciento de los elementos que constituyen el mundo son metales; pero lo más sorprendente es que la enseñanza esotérica dice que esos metales contienen la esencia de las eventuales facultades mental, emocional y espiritual del hombre. Comenzando como emanaciones de las Siete Jerarquías Creadoras del Ser (los regentes espirituales de los planetas), estas potencias se diferencian en colores y en sus correspondientes sonidos. El sonido luego se materializa en el espíritu de los metales ―los Elementales metálicos― y, finalmente, en los mismos metales físicos densos, con lo cual comienza el arco ascendente de la evolución. A partir del reino mineral, esta “radiante esencia armónica y vibratoria” es asimilada por las plantas, dándoles color y fragancia; de las plantas pasa a los animales; y finalmente culmina en los ‘principios’ del hombre ―la intuición, la mente superior e inferior, las pasiones e instintos, y así sucesivamente.

La razón por la que los metales proporcionan la clave a esta alquimia de la síntesis es porque están constituidos enteramente por cargas eléctricas movibles; dicho esto con otras palabras, las vidas electrónicas negativas están siempre preparadas para separarse y recombinarse en nuevas relaciones, con el objeto de acomodar la naturaleza transmutada de la vida que mora internamente. Los metales están, por lo tanto, siempre listos y a punto para interaccionar eléctricamente. Y este potencial alquímico, eléctrico, de los metales es retenido cuando su esencia vibratoria se mueve a través de los otros reinos de la naturaleza; y ello es la base de las interrelaciones psicológicas del ser humano.

Viendo tan sólo desde una perspectiva física, el hombre es un ser eléctrico que cuenta con los metales para poder comunicarse. El cerebro humano está compuesto de más de 100 billones de células nerviosas y cada una de ellas tiene en torno a 100.000 conexiones. Cada segundo, trillones de señales eléctricas son transmitidas entre las neuronas ―lo que hace que Internet en comparación resulte trivial―. Y son los metales, como el sodio y el potasio, actuando como baterías o bombas, los que regulan el equilibrio de la energía eléctrica en cada membrana celular. Todo lo que vemos, sentimos, imaginamos o recordamos, se expresa a sí mismo por medio de un mundo de señales eléctricas, todas relacionadas y comunicadas con y desde la conciencia central en el cerebro, a través de vínculos de iones formados por atracción electrostática entre estos metales.

La magia blanca se realiza en los “aires vitales” de la cavidad cerebral, y un porcentaje de esas ardientes corrientes pránicas son automáticamente precipitadas en el cuerpo como fuerza eléctrica, la que ocasiona transmutaciones físicas y psicológicas. Las antiguas enseñanzas esotéricas llaman a los que están fondeando e hilando los primeros y tenues hilos del antakarana ―el puente entre la mente inferior y la superior―. “ Un tejedor en una empresa fohática”, siendo ‘Fohat’ un término sánskrito utilizado para designar la más sutil y ardiente energía de creación ―“la esencia de la electricidad cósmica”.

 

 

Una vez que se haya establecido el puente de comunicación y la energía mane desde los niveles espirituales, los aspectos inferior y superior de la mente se fusionan en un punto focal creativo en el centro de un campo magnético intenso. Es en esta etapa en la que el trabajo del alquimista eléctrico entra en juego, y las herramientas de su oficio son los símbolos. Un elevado poder psicométrico es empleado por la mente, actuando como un imán, combinando la habilidad para atraer y repeler, de tal manera que las potencias que subyacen bajo un símbolo puedan ser evocadas inteligentemente. Entonces, el símbolo cobra vida con color, sonido y movimiento; su esencia ardiente mezclada con los fuegos atómicos de los tres planos inferiores despierta a la actividad a ciertas vidas dévicas; potencias específicas fluyen hacia fuera, las que no solamente tienen un efecto transmutador sobre la conciencia humana, sino un efecto alquímico sobre la sustancia elemental en la que funciona habitualmente la conciencia humana.

Los Siete Rayos de la Vida

De esta manera la conciencia evoluciona a través de la tensión dinámica del movimiento eléctrico en respuesta a los estímulos externos e internos. Hasta el momento hemos visto tres tipos de movimiento que se corresponden con la Trinidad que se halla en el corazón de tantas religiones: Voluntad, Amor, Inteligencia. Sin embargo, también debemos considerar otro número divino que proviene del tres, y éste es el siete. Todas las triplicidades pueden ser agrupadas en siete maneras, de acuerdo a la proporción de sus poderes uno en relación con el otro. Y de acuerdo a la filosofía esotérica misma, la divina Trinidad produce naturalmente siete combinaciones de poder eléctrico y movimiento, conocidos como los Siete Rayos de la Vida.

LOS SIETE RAYOS

La Trinidad produce siete proporciones diferentes de poder:

  1. Voluntad
  2 Amor-Sabiduría
  3 Inteligencia Activa
  4 Armonía, Belleza, Arte
  5 Conocimiento Concreto, Ciencia
  6 Devoción, Idealismo
  7 Orden Ceremonial, Magia

Cada unidad de conciencia descubre por sí misma el hecho de que pertenece a uno de estos siete tipos de fenómenos eléctricos y que es una expresión, grande o pequeña, de su cualidad general. Los tres primeros rayos mantienen los mismos nombres y características que la divina Trinidad que hemos estado estudiando, a saber, Voluntad, Amor-Sabiduría e Inteligencia Activa. Son conocidos como los rayos de Aspecto; son expresiones de la naturaleza o cualidad de la divina Trinidad. Los otros cuatro rayos son llamados rayos de Atributo, porque tienen sus raíces en el tercer aspecto de la Trinidad, la Inteligencia Activa. Habiendo diferentes modos de inteligencia activa, estos atributos hallan sus síntesis en el tercer rayo. Ellos son conocidos como: El Cuarto Rayo de Armonía, Belleza, Arte; El Quinto Rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia; El Sexto Rayo de Devoción o Idealismo; El Séptimo Rayo de Orden Ceremonial o Magia. La naturaleza de estos rayos de atributo pueden no ser inmediatamente comprendidos como rayos de aspecto, pero pueden ser considerados como modos de inteligencia activa ―los modos por los cuales la vida adapta y organiza fuerza, sustancia y materia.

Todas las unidades de conciencia, desde los Dioses hasta los átomos, están matizadas por los siete rayos, pero hacen eco con la cualidad de uno de ellos, más que con las de los otros. En el caso de un ser humano, este rayo básico es el rayo del alma; pero luego también tenemos el rayo de la personalidad, así como los rayos que condicionan los cuerpos mental, emocional y físico. Esta interrelación crea un vasto campo de oportunidades y la rica diversidad de conciencia humana y de expresiones que vemos en el mundo. El estudio de los rayos es un estudio de la psicología esotérica, y la evolución de un individuo puede ser medida por el grado de armonización que éste ha logrado entre los rayos condicionantes, y bajo el dominio del rayo del alma. En la psicología del futuro, este modo de abordar la evolución será cada vez más significativo y las relaciones internas de la personalidad y su interacción con el medio ambiente serán mejor comprendidas.

  LA RELACIÓN DE LOS RAYOS CON LOS CENTROS  
  1. Centro coronario ....... Rayo de Poder o Voluntad. Primer Rayo
  2. Centro ajna ....... Rayo de Conocimiento Concreto. Quinto Rayo
  3. Centro laríngeo ....... Rayo de Inteligencia Activa. Tercer Rayo
  4. Centro cardíaco ....... Rayo de Amor-Sabiduría. Segundo Rayo
  5. Centro plexo solar ....... Rayo de Devoción. Sexto Rayo
  6. Centro sacro ....... Rayo de Magia Ceremonial. Séptimo Rayo
 

7. Centro en la base

de la columna

....... Rayo de Armonía. Cuarto Rayo

Los rayos actúan a través de los centros o chakras. Este cuadro muestra qué rayos condicionan un determinado centro, en el caso de un ser humano avanzado o aspirante espiritual. Los siete centros principales en el ser humano están enumerados abajo. Por su parte, los centros se hallan detrás de las siete glándulas principales, como se expone en el cuadro siguiente, y de este modo trabajan por medio de las secreciones hormonales del sistema endócrino, vertidas en la sangre. En el cuerpo humano, la producción y secreción de hormonas del sistema endócrino es una función compartida con el sistema nervioso ―el cerebro es el generador de todas las señales eléctricas, con el objeto de producir las hormonas―. Esta interdependencia entre los dos sistemas es un descubrimiento científico reciente; antes los científicos pensaban que el funcionamiento y la regulación del sistema endócrino eran independientes del sistema nervioso.

  CENTROS GLÁNDULAS
  Centro coronario Glándula pineal
  Centro entre las cejas Cuerpo pituitario
  Centro laríngeo Glándula tiroides
  Centro cardíaco Glándula timo
  Centro plexo solar Páncreas
  Centro sacro Las gónadas
  Centro Base de la columna vertebral Glándulas suprarrenales

Se dice: “Así como son las glándulas y el sistema nervioso del hombre, así es él”. Su temperamento, sus cualidades naturales y el manejo inteligente de sus experiencias vitales y de su entorno, todos son determinados por su sistema endócrino. Pero, en base a esto podríamos decir: “Así como son los centros del hombre, así es él”. La inactividad o la actividad de ciertos puntos focales de energía en el cuerpo etérico del hombre determinan su carácter, su modo de expresión, el tipo de cuerpo y, asimismo, el período de tenencia del mismo. Sus actividades en el plano físico dependen totalmente de las cualidades de la fuerza que fluye por estos centros. Y otra vez, basándonos en lo anteriormente dicho, las glándulas y el sistema nervioso, asimismo como los centros, son condicionados por el control, o falta de control, ejercido por el alma a través de los siete rayos de la vida.

Los siete tipos de fenómenos eléctricos, a los que les llamamos los siete rayos, son por tanto las grandes herramientas de creación del alquimista eléctrico. En efecto, cuando el gran mago blanco, el alma, decide encarnar en los mundos inferiores, su tipo de rayo ha de determinar el método empleado para escoger la sustancia apropiada, con el fin de formar su cuerpo de expresión en el plano físico. El cuadro indicado abajo ilustra las diferentes técnicas empleadas para escoger eléctricamente la sustancia apropiada para dicho propósito, la cualidad que matiza el proceso y el tipo de sustancia utilizada para componer la forma. Podemos reflexionar unos breves momentos sobre cómo estas diferentes técnicas también pueden ser aplicadas al modo en que son creadas las formas mentales durante la meditación. Según cómo sea la composición de los rayos del alquimista eléctrico del futuro, así serán las diferentes técnicas de creación de formas mentales, las que se emplearán para ayudar a la humanidad en el proceso de transmutación psicológica.

Rayo Energía Técnica Cualidad Fuente
1 Poder o Voluntad Codicia Propósito dinámico Sustancia dinámicamente electrificada
2 Amor-Sabiduría Atracción Amor Sustancia magnéticamente electrificada
3 Inteligencia Activa Selección Intelecto Sustancia difusamente electrificada
4 Belleza o Arte Unión Unificación Sustancia armonizadora electrificada
5 Ciencia Diferenciación Discriminación Sustancia cristalizadora electrificada
6 Idealismo Respuesta Sensibilidad Sustancia fluída electrificada
7 Organización Coordinación Apariencia Sustancia física electrificada

Pero por ahora, esta forma de esoterismo avanzado es sólo para unos pocos. Sin embargo, más información sobre el modo de trabajar como mago blanco será revelada de manera natural a aquéllos que purifican suficientemente a sí mismo y sus motivos y predisponen buena voluntad para trabajar en silencio detrás de las escenas en servicio a la humanidad. Para la humanidad como un todo, más información acerca de los rayos se le otorgará de acuerdo a la habilidad que tengan para usarla para el bien del todo. Esto está indicado en el libro de A. A. Bailey, Psicología Esotérica, donde nos dice: «Existe algo denominado electricidad, que probablemente explica todo lo que se puede ver, sentir y conocer, y todo en el universo es una manifestación del poder eléctrico; todo esto puede enunciarse y hoy se está reconociendo. ... Cuando el hombre llegue a comprender mejor el cuerpo etérico y sus siete centros de fuerza (que se relacionan con los siete rayos y expresan las siete características y técnicas clasificadas de los rayos), podrá arrojarse inteligiblemente más luz sobre la naturaleza de los siete tipos de fenómenos eléctricos denominados siete rayos». ( Psicología Esotérica, tomo II, págs. 75-76, Málaga: Ed. Sirio, 1970)

Psicología para los superhombres en ciernes

 

 

La educación en la Nueva Era cultivará la imaginación espiritual de los niños y sus tendencias inherentes hacia la síntesis.

Para terminar, podemos echar un breve vistazo a un tipo elevado de psicología que gobierna la conciencia de la persona que ha despertado espiritualmente. Más abajo están enumeradas siete tendencias básicas, donde se puede establecer una correlación hipotética entre cada tendencia con uno de los siete rayos, como agentes que contribuyen para impulsarla eléctricamente.

  1. Rayo de la Voluntad »»»»»» La tendencia a la síntesis.
  2. Rayo de Amor-Sabiduría »»»»»» La cualidad de la visión oculta.
  3. Rayo de la Inteligencia Activa »»»»»» El anhelo de formular el Plan.
  4. Rayo de la Armonía a través del Conflicto »»»»»» El anhelo de crear la vida a través de la utilización divina de la imaginación.
  5. Rayo de la Ciencia Concreta »»»»»» El factor de análisis.
  6. Rayo de la Devoción e Idealismo »»»»»» La cualidad innata para idealizar.
  7. Rayo de la Magia Ceremonial »»»»»» La interacción de las grandes dualidades.

El primer impulso es La tendencia a la síntesis. Todo lo que hace el discípulo, tiene una nota sintética. La disparidad de fuerzas que componen su entorno y circunstancias dan como resultado interacciones dinámicas, a partir de las cuales pueden ahora manifestarse cualidades únicas y hasta entonces desconocidas. Esta tendencia se despierta por la inspiración que proviene de otros factores ―la Cualidad de la Visión Oculta―. La meditación eleva la vibración mental del discípulo hasta el umbral de una nueva dimensión, donde la visión es sentida y sus cualidades son exploradas y asimiladas. Entonces, éstas se mantienen latentes durante el día e impregnan todos los acontecimientos y circunstancias, para salvar, en la conciencia, la brecha que separa el mundo interno del externo.

La Cualidad de la Visión Oculta es profundamente velada y revela aquello a lo que Dios aspira. Mientras que el místico aspira a la unificación con Dios, como una constante divina fija, el ocultista considera a Dios como un ser que evoluciona ―antes era un ser humano, pero ahora mucho más evolucionado y en una vuelta bastante más elevada de la espiral―. Reflexionar sobre esta importante distinción de un Dios que evoluciona, constituye al inicio una experiencia desestabilizante, pero ello nos ayuda a avanzar más allá de las ideas convencionales limitadas acerca de la naturaleza de la Divinidad y a descubrir una nueva sensación de sobrecogimiento ante el misterio de todo lo que evoluciona ―una jornada de un devenir eterno―. Atrás ha quedado el concepto de un Dios omnisciente y estático, situado igualmente en un cielo estático; en lugar de ello se nos revela que toda vida posee un potencial dinámico y permanente, incluso la de la divinidad.

Y ahora volviendo a otro de los factores condicionantes de esta psicología superior, tenemos El anhelo de formular un Plan: «Se evidenciará que este anhelo surge o depende de las dos tendencias anteriormente consideradas [de la síntesis y de la visión]. Tiene su reflejo microscópico en los numerosos planes y proyectos del hombre finito, cuando vive su insignificante vida o deambula por el planeta, preocupado por sus pequeños asuntos personales. Esta capacidad universal de trabajar y proyectar garantiza la existencia en el hombre de la aptitud de responder oportuna y grupalmente al plan de Dios, basado en la visión que tiene Dios». (Psicología Esotérica, tomo II, pág. 193, Málaga: Ed. Sirio, 1970).

Esta visión del Plan de Dios genera en el discípulo la próxima tendencia: El anhelo de crear la vida a través de la utilización divina de la imaginación. Esta tendencia es un impulso subjetivo y constante a crear formas que expresarán alguna verdad sentida. El iniciado es, por naturaleza, alguien cuyo nivel de concienciación se ocupa de los contactos e impactos subjetivos y no está predominantemente preocupado por el mundo de las percepciones sensoriales externas. Este interés, cultivado en el mundo interno de los significados, producirá no sólo un marcado efecto en el buscador de espiritualidad, sino que eventualmente enfatizará el hecho, reconocido en la conciencia cerebral de la raza, de que el mundo de los significados es el único mundo de la realidad para la humanidad.

Esto conducirá a crear más verdadera belleza en el mundo y, por lo tanto, a producir formas más avanzadas para la verdad interna emergente. A fin de permanecer fielmente alineados con la verdad, el nuevo trabajo de creación necesita El Factor de Análisis, el quinto factor psicológico. Ello consiste en la habilidad para distinguir sin producir un sentido de separatividad: Es el uso correcto del énfasis, y no el de la separatividad. Enfatizamos un aspecto o cualidad, mientras que otro aspecto o aspectos quedan excluidos temporariamente o relegado a un breve desuso. Esto constituye una parte importante de la actividad de la ley de los ciclos.

Esta habilidad para enfatizar correctamente un objetivo o una característica divina es impulsada por La Cualidad innata para idealizar. Se nos ha dicho que «...ya se trate del poder de la pequeña semilla... para atravesar las barreras circundantes y emerger a la luz, o del poder de un ser humano para resucitar de la muerte en la materia a la vida de Dios,... todo constituye un factor fundamental del idealismo. ... Es el poder para reconocer las ideas y seguir adelante hacia su realización. Ésta es la fuerza motriz detrás de la evolución». Este poder para idealizar ve al iniciado desplegar una séptima tendencia cuando éste provoca La interacción de las grandes dualidades, para hacer de su sueño una realidad. La tendencia del iniciado es recorrer el sendero del filo de la navaja entre las grandes dualidades del espíritu y la materia, fusionándolos para construir un nuevo mundo de acuerdo a sus grandes ideales, que, a su vez, se fundamentan en la cualidad de la visión oculta.

Así pues, aquí tenemos siete distinciones fundamentales entre la conciencia del hombre y la del superhombre. Los superhombres pueden estar caminando sobre la misma Tierra, pero viven en dimensiones completamente diferentes. Estas siete tendencias hacia la fusión del alma demuestran una psicología superior que entra en juego en aquéllos que se están despertando a su verdadera identidad, como una unidad de electricidad espiritual en la corriente divina de la conciencia. Aquí, con seguridad cada uno de nosotros estará familiarizado en cierta medida con estas tendencias, mientras todavía estamos tratando de disciplinar nuestras personalidades, lo suficiente para ejercer un mayor dominio.

El Antakarana: El Puente Eléctrico

 

 

Tensión creativa: Zona de compresión en una corriente cósmica de Birkeland (Nebulosa Mariposa, Butterfly nebula). Muestra un hermoso símbolo del punto de tensión electromagnética generado durante la meditación, como prerrequisito para construir el puente de sustancia luminosa entre la mente superior y la inferior.

Las siete tendencias que determinan el comportamiento psicológico del ser humano avanzado son una parte integral de la nueva ciencia de las relaciones basada en la electricidad que hoy hemos estado considerando. Esta ciencia se convertirá, sin duda alguna, en la ciencia suprema de la era Acuariana. Tiene el poder de unir el macrocosmos con el microcosmos y de darle sentido al universo, como un superorganismo consciente e integrado. La humanidad está en camino hacia el uso inteligente de fuerzas eléctricas. ¿Y qué significa la construcción del puente entre la mente espiritual abstracta, inferior y superior, si no es el ejemplo supremo de un puente eléctrico? Hemos visto cómo el alquimista eléctrico genera en meditación un punto de tensión magnética, y por medio de éste hila hilos de luz entre la mente inferior y la superior. Los trabajos en grupo implican un esfuerzo unido con el fin de construir puentes eléctricos planetarios entre los reinos suprahumano y subhumano. Cuando corrientes foháticas pasan a través del antakarana que se ha construido, el grupo actúa como un condensador, absorbiendo y acumulando la carga; luego la reduce como lo hace un transformador, para que de este modo pueda ser transmitida sin peligro a los estados de conciencia menos evolucionados, con la finalidad de estimular y desarrollar capacidades latentes.

El Puente Eléctrico es una iniciativa para lograr este fin, con el objeto de ayudar a salvar el abismo entre la ciencia de hoy y la ciencia de los iniciados. Las enseñanzas de Alice Bailey nos dicen que “la energía de amor en su forma dinámica o eléctrica es el aspecto voluntad de amar, que Cristo utilizará necesariamente cuando Él venga”. «Los verdaderos Misterios se revelarán a sí mismos por medio de la ciencia, y Cristo proporcionará el incentivo para su búsqueda. Los Misterios contienen en sus fórmulas y enseñanzas la clave para la ciencia que desvelará el misterio de la electricidad ―la más grande ciencia espiritual y esfera de conocimiento divino en el mundo, cuyos contornos apenas ahora han sido tocados». El Puente Eléctrico es, por tanto, una iniciativa sin límites, que puede construir puentes entre todos los campos del pensamiento humano y asimismo puede preparar los fundamentos para las revelaciones posteriores.

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