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Alocución del Festival de Capricornio

El siguiente texto fue una alocución dada por un miembro de la Sede de Lucis Trust en una de nuestras reuniones públicas. El objetivo de estas cortas charlas es preparar y sembrar la mente grupal para el verdadero trabajo a realizar — la meditación grupal. Esta charla puede ser utilizada por individuos y por grupos que deseen cooperar con el servicio.

Libres para servir: Servir para liberar

Una cálida bienvenida a todos nuestros amigos que se encuentran aquí reunidos en el encuentro de Capricornio en Londres y a los muchos más que están sintonizados con nosotros por internet. Estamos reunidos para servir en el trabajo continuo de anclar el Plan de Luz y de Amor en las mentes y los corazones de toda la Humanidad. Este Plan representa las posibilidades de la bondad que difícilmente nos atrevemos a soñar. Sin embargo, recordemos cómo durante el curso de la historia humana muchas de estas posibilidades, que en ese momento debieron haber parecido ridículas y demasiado idealistas, en la actualidad se han materializado en realidades prácticas. Estas han sido las que continúan ahora elevando la conciencia humana, aliviando el sufrimiento humano e inspirándonos con una visión de un futuro mejor imbuido con significado y propósito. Como resultado, el mundo es ahora un lugar mucho mejor para vivir. Por supuesto, todavía hay un largo camino por recorrer y mucho que hacer. La mayoría de la gente probablemente vería esto sólo desde el punto de vista de las condiciones externas; pero la perspectiva es aún más difícil cuando consideramos lo que debe hacerse en los planos mentales y emocionales, porque somos conscientes de que las energías de estas dimensiones internas son la causa de lo que vemos y experimentamos en el mundo que nos rodea y, por lo tanto, son fundamentales en términos de nuestras intenciones específicas y actividades de servicio.

En el corazón de estas iniciativas y programas de servicio, desde hace algunos siglos podemos discernir en todo el mundo la vida sacrificial de los discípulos en distintas etapas del Sendero. A menudo parecían estar trabajando solos y en aparente aislamiento, aunque la realidad es que estas iniciativas siempre fueron el producto de alguna empresa grupal, vinculando los ashramas en los planos internos de la realidad espiritual con el mundo exterior de la vida diaria. Una de ellas, que es muy oportuno tener en cuenta hoy en día, es la redacción y firma de la Carta Magna en Runnymede en 1215, o sea que cumple ochocientos años este año. Lord Denning, antiguo Maestro de Registros, la describió como “el más grande documento constitucional de todos los tiempos – la base de la libertad del individuo contra la autoridad arbitraria del déspota”. Afectó no sólo la Ley británica, nuestro concepto de los derechos y nuestra Constitución no escrita, sino que ha llegado y ha influido en las ideas y asuntos humanos a escala mundial. Por ejemplo, fue el icono en el que abiertamente se inspira la Constitución americana de 1789. De hecho, es interesante ver cuánto respetan los americanos este documento pues la American Bar Association fue la que pagó el monumento a esta carta en Runnymede, junto a un monumento a J.F. Kennedy allí mismo, que también hace hincapié en el tema de la libertad humana, con la inscripción de sus palabras: “Que toda nación, sea que nos desee el bien o el mal, sepa que pagaremos cualquier precio, soportaremos cualquier carga, cumpliremos con cualquier obligación, apoyaremos cualquier amigo o nos opondremos a cualquier enemigo, con el fin de asegurar la supervivencia y el éxito de la libertad”.

También es interesante notar que en Curación Esotérica, El Tibetano manifestó su idea de que la firma de la Carta Magna fue uno de los cuatro grandes acontecimientos simbólicos en la historia de los últimos dos mil años, que han presentado secuencialmente, como él dice, “(para aquellos que tienen ojos para ver, oídos para oír y mentes para interpretar) el tema de la liberación – y no simplemente de la libertad” –. La libertad se utiliza generalmente para referirse a los problemas de la personalidad. La liberación tiene que ver con la libertad del alma – una cosa muy diferente–. Para su información, los otros tres eventos fueron: la vida misma de Cristo, porque “el servicio es la clave de la liberación y Cristo fue el servidor ideal”; la abolición de la esclavitud; y la liberación de la humanidad por las Naciones Unidas. Esto último se refiere a la derrota de la tiranía al final de la Guerra Mundial en 1945. Pero creo que podemos afirmar claramente que desde entonces la ONU ha desempeñado un papel enorme en la liberación de todos nosotros mediante el reconocimiento de que la humanidad es “Una”, como también liberando un número creciente de personas de la pobreza, la guerra y la enfermedad.

Piensen solo por un momento en lo que estaría ahora pasando con el Ébola si no fuera por la Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas, muchas otras ONG maravillosas y la disciplina especializada y la dedicada labor de microbiólogos y virólogos. Con una tasa promedio de supervivencia de alrededor del 50%, un rampante Ébola podría superar todo lo que la peste negra alcanzó en la Edad Media. Nuestras instituciones mundiales, científicos, enfermeras y médicos todavía están ayudando a protegernos a todos, y lo que es más importante, a cuidar y tratar de curar a quienes trágicamente están atrapados en los epicentros del brote, a veces pagando el precio final con sus vidas. Como punto interesante, cabe observar que El Tibetano señala que “sólo el tiempo demostrará cuán exitosamente la humanidad neutralizará las penalidades que puede imponer una naturaleza ultrajada”. ¿Son el Ébola, el SARS, la gripe aviar, la fiebre del dengue, la malaria etc., una respuesta de la naturaleza al saqueo irreflexivo que hace la humanidad del mundo natural? La enseñanza de Agni Yoga es tajantes al respecto:

  "Está bien hablar de la enfermedad del planeta. Está bien ver al desierto como una vergüenza para la humanidad. Está bien dirigir la mente hacia la naturaleza. Está bien volver la mente a la tarea de la cooperación con la naturaleza. Está bien reconocer que saquear a la naturaleza es un desperdicio de los tesoros de los pueblos. Está bien regocijarse ante la naturaleza como un refugio de las epidemias ardientes. Aquel que no piensa en la naturaleza no conoce la Morada del Espíritu”. Mundo Ardiente I, 530.

Volviendo a nuestro tema del servicio, en los últimos cien años hemos visto el surgimiento de un grupo mundial de servidores, tan sin precedentes que en ese momento fue oportuno llamarlo el “nuevo grupo”. Por primera vez el progreso evolutivo de la humanidad, tanto espiritual como material, significaba que un grupo servidor mundial podía ser consciente de los otros, no sólo en el nivel del alma, sino también cooperar en el plano material. Ellos han estado trabajando de esta manera sólida y continua en todos los campos de interés humano durante ya casi un siglo, y la humanidad está en deuda por sus actividades inspiradoras.

Pero, ¿qué hace a un servidor? ¿Qué hace a un William Wilberforce, a una Helen Keller, a una Marie Curie, a un Bernard Shaw, a un Beethoven, a un T.S. Eliot, a un Benjamín Franklin, a un Desmond Tutu, a una Malala Yousafzai?; la lista crece sin parar. ¿Qué hace que esta gente desarrolle las joyas sobresalientes en la vida de la humanidad? ¿Y qué hace que un grupo servidor, como cualquiera de las muchas ONGs que conocemos, resplandezca en el mundo con pensamiento eficaz y trabajo práctico inspirado por un corazón grupal repleto de amor por la humanidad, o por cualquier otro aspecto de nuestra vida planetaria? Creo que uno de los indicios se encuentra en la nota clave de Capricornio que utilizaremos en breve en nuestra meditación: “Perdido estoy en luz suprema; sin embargo, a esa luz doy la espalda”.

En el largo viaje del alma en el que todos estamos participando, llega un momento en que todo lo que ofrece el mundo material se ha disfrutado hasta la saciedad. Pero la persona sigue profundamente insatisfecha. Esto lleva al reconocimiento de que depender de la forma material y de las posesiones para encontrar significado y alegría es un profundo error. Todos hemos tenido que aceptar esta verdad en algún momento. Pero una vez realizado este reconocimiento nos encontramos con que entonces se despierta un profundo y verdadero deseo, el deseo de transitar el sendero a la realidad espiritual. Este es un camino de amor cada vez más inclusivo, de cada vez mayor luz, de abnegación creciente y de una tendencia a ver la vida cada vez más en términos de servicio. Al final uno está inmerso en una luz resplandeciente cuya presencia y amor abarcante parece borrar todo lo demás. Esto es el Samadhi de los orientalistas y la unión con Dios de las tradiciones espirituales occidentales; es la belleza que inspira a cada artista verdadero; es la verdad que inspira al ocultista y al científico; es el éxtasis que anhela y finalmente logra cada místico.

Hagamos una pausa por un momento y entonces digamos juntos en voz alta la nota clave de Capricornio que tienen en sus tarjetas.

Perdido estoy en luz Suprema; sin embargo, a esa luz doy la espalda

Este mantram nos da la clave para la comprensión de la gente cuya clave es el servicio, y el delineamiento de nuestra meditación también expresa con precisión y sucintamente el viaje de la vida y la motivación de todos los servidores verdaderos:

  “Aquel que enfrenta la luz y permanece dentro de su radiación, está ciego a los asuntos del mundo de los hombres; pasa del camino iluminado al gran Centro de Absorción. Pero aquel que siente el impulso de pasar por ese camino y, sin embargo, ama a su hermano en el sendero oscuro, gira sobre el pedestal de luz y enfrenta el lado opuesto.
  "Al enfrentar la oscuridad, los siete puntos de luz dentro de sí mismo trasmiten la luz; por eso el rostro de quienes están en el camino oscuro recibe esa luz. Para ellos el camino ya no es tan oscuro. Detrás de los guerreros -entre la luz y la oscuridad- brilla la luz de la Jerarquía”.

Esta experiencia se encuentra detrás de la vivencia de todos los servicios individuales y grupales. Por ejemplo, Bertrand Russell lo expresó muy bien: “Tres pasiones, simples pero abrumadoramente fuertes, han regido mi vida: el anhelo de amor, la búsqueda del conocimiento y la insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad”.

En este reconocimiento residen algunas de las pruebas reales del Sendero. Como estoy seguro que todos hemos experimentado, desde el momento en que ponemos nuestros pies en el Sendero y logramos un mayor equilibrio espiritual, ya no nos tambaleamos tan fácilmente por las turbulencias de los mundos materiales; naturalmente queremos “dar la vuelta sobre el pedestal de la luz”, y mirando de frente, elevar y ayudar en todo lo que podamos. Este es un resultado esperado y necesario de la energía del alma que comienza a fluir a través de nosotros. Pero es necesaria una vigilancia constante a fin de que no volvamos a los viejos hábitos de la personalidad. Sí, servimos. Sí, nos involucramos en el mundo. Pero sí, también debemos mantener nuestra conciencia firmemente en la luz. Como inevitablemente ocurre, cometemos errores e identificaciones erróneas; pero a través de estos hechos descubrimos por qué el Sendero es descrito con exactitud como “el filo de la navaja”. Nos recuperamos y resolvemos continuar con más voluntad que antes para siempre, como si tuviéramos un ojo en el alma y el otro en el trabajo a mano, sabiendo cada vez con mayor certeza que la forma más efectiva para servir – de hecho la única forma de servir realmente – es que la energía del alma fluya libremente a través de una personalidad redimida. “Miro arriba y ayudo abajo”– como lo expresan las Reglas del Camino.

En su libro maravilloso, La Filosofía Perenne, Aldous Huxley comenta esta situación de una forma muy bella:

  “Los fariseos le reprochaban a Jesús el que ‘viniese comiendo y bebiendo’ y se relacionase con ‘publicanos y pecadores’; pasaban por alto, o ignoraban, el hecho de que este profeta aparentemente mundano había en otro tiempo emulado las austeridades físicas de Juan el Bautista y practicaba las mortificaciones espirituales que consecuentemente predicaba. La trama de la vida de Jesús es esencialmente similar a la del sabio ideal, cuya carrera está trazada en las ‘Pinturas de Bueyes’, tan populares entre los budistas del Zen. El buey silvestre, símbolo del yo no regenerado, es atrapado, obligado a cambiar de dirección, luego domado y gradualmente transformado de negro en blanco. La regeneración va tan lejos que por un tiempo el buey se pierde completamente, de modo que no queda nada que pintar sino la luna llena, que simboliza la Mente, la Talidad, la Base. Pero no es ésta la última etapa. Al final, el pastor vuelve al mundo de los hombres, montado en su buey. Por amar ya hasta identificarse con el divino objeto de su amor, puede hacer lo que le plazca; pues lo que le place es lo que place a la Naturaleza de las Cosas. Se lo ve en compañía de borrachines y carniceros; él y ellos son convertidos todos en Budas. Para él, hay completa conciliación con lo evanescente y, a través de esta conciliación, la revelación de lo eterno. Pero, para personas comunes, no regeneradas, la única conciliación con lo evanescente es la de la complacencia en las pasiones, el sometimiento a las distracciones y su goce. Decir a tales personas que evanescencia y eternidad son lo mismo, sin restringir inmediatamente tal afirmación, es positivamente fatal, pues, en la práctica, no son lo mismo sino para el santo; y no hay constancia de que nadie llegase nunca a la santidad que no se condujese, al principio de su carrera, como si evanescencia y eternidad, naturaleza y gracia fuesen profundamente diferentes y, en muchos aspectos, incompatibles. Como siempre, el sendero de la espiritualidad es un filo entre abismos. A un lado hay el peligro del mero rechazo y escape; al otro, el peligro de la mera aceptación y goce de cosas que sólo deberían usarse como instrumento o símbolos”.

El Tibetano confirma la realidad de esta convergencia de los caminos de la pureza, del logro y del servicio en un pasaje del primer volumen de Discipulado en la Nueva Era.

  ¡Afuera hay luz y vida radiante! La caverna ha quedado atrás; la cruz fue derribada; el camino queda expedito. La palabra se oye con claridad dentro de la cabeza y no dentro del corazón. “Entra nuevamente en el campo de juego del Señor, pero esta vez dirige los juegos”. ¡Aún no ha alcanzado la plena gloria de la vida radiante! ¡Aún no ha entrado en la paz eterna! Pero debe trabajar y elevar a los pequeños.

En otras palabras, una vida de servicio.

Me parece que dos de las cosas más emocionantes que El Tibetano nos ha dicho es que el corazón de la humanidad es sano, y que la humanidad como un todo está ahora hollando el sendero espiritual. De hecho, la Humanidad es el Servidor del Mundo en ciernes. En un mundo turbulento es bueno que recordemos estos hechos. Para muchos de nosotros, por supuesto, esto simplemente sigue siendo una esperanza, una creencia, a veces incluso una firme convicción. Pero los discípulos que disciernen y cuya intuición está despertando, saben que estas declaraciones resuenan con la verdad.

También nos ayudan a entender lo que pasa en la vida de la humanidad. Podemos ver que las pruebas que nos sobrevienen individualmente como discípulos, suceden también en el mundo a mayor escala. Las disciplinas del plano físico, que tan a menudo caracterizan la vida en el comienzo del sendero, son el orden general en todo el mundo. Son cosas simples, pero también importantes – agua limpia para beber, saneamiento eficaz, una dieta saludable, vivienda digna, atención médica básica, sin mencionar la rigurosa disciplina física que es el prerrequisito de un brillante logro deportivo. La mayoría de estos constituyen los principales temas de los comités de la ONU y de muchas organizaciones no gubernamentales y legisladores; y observamos con alegría cuánto se está avanzando en estas áreas.

Además también están los temas cruciales de la integridad física de la naturaleza y del medio ambiente mundial y del papel de la humanidad como una parte integral de ella. Un interesante artículo de las noticias recientes fue un fallo sin precedentes que un tribunal argentino hizo sobre un orangután que lleva 20 años en el zoológico de Buenos Aires. Por decisión unánime, la corte reconoció al primate como una “persona no humana” que tiene algunos derechos humanos fundamentales, incluyendo el derecho a la libertad. Esta es una primera vez el mundo; pero en realidad es una consecuencia lógica de dos cosas: La más importante es la creciente comprensión de que el Alma Una se encuentra en el corazón de todas las formas. Naturalmente esto amplía nuestro sentido de hermandad para incorporar todas las formas de vida, disolviendo la exclusividad de los límites del reino humano. La otra, que es una manifestación de la primera, es la Carta Mundial del Medio Ambiente de la ONU en 1982, que entre otras cosas establece que ‘cada forma de vida es única, garantizando el respeto independientemente de su valor para el hombre’ y recomienda que la humanidad otorgue a otros organismos tal reconocimiento

Entonces, hay una economía mundial cuya estructura total refleja el aspecto etérico del cuerpo físico humano, un sistema donde, idealmente, la energía – en un sentido global, el dinero – pueda circular libremente a todas las áreas de necesidad. Es obvio que esto sigue siendo un ideal lejos aún de manifestarse; sin embargo, se está pensando mucho en cómo pueden reformarse las finanzas mundiales para convertirlas en un instrumento de progreso constructivo y solidario, y que ya no sea una devastadora piedra de molino colgando del cuello de todos, excepto de los muy ricos.

Para lograr cualquier cambio o progreso en estas cuestiones, se requiere un cambio radical de la mente. “Transformaos mediante la renovación de vuestra mente”, escribió San Pablo hace 2.000 años. Cuánta razón tenía, y cuán razonable sigue siendo su consejo, especialmente ahora. Cambia tu mente y cambias el mundo. La mente humana, con el rigor intelectual y disciplina que se manifiesta en el mundo académico contemporáneo, se caracteriza por un materialismo casi feroz y una cualidad rajásica de movilidad y negación espiritual, y muy a menudo todavía no está equilibrada debido a una ocupación excesiva con procesos analíticos de división y falta de énfasis en la integridad y la síntesis. Tal vez esto se refleja en la forma en que el idealismo de la post guerra mundial parece estar dando lugar a un resurgimiento de los nacionalismos obsoletos y a una adoración idólatra de la falsa santidad de las fronteras y el egoísmo nacionales. Claramente aquí se necesita una renovación; se deben abandonar estas ideas cristalizadas y anticuadas. Para ayudar en esto, reconocemos que Capricornio es un signo zodiacal de gran densidad y materialidad. Pero por esa misma razón es también un signo de gran oportunidad. Entre más densa la forma, más fácil es hacerla añicos, y esto libera la vida interna hacia nuevos cauces. Para las personas inclinadas espiritualmente – y afirmamos que esto ahora se aplica a toda la humanidad – el sendero será de afirmación espiritual, de realización, de servicio y de liberación.

Así que extraigamos esperanza de nuestro conocimiento de que el corazón de la humanidad es sano. Que el Plan de luz y de amor penetre en las mentes y los corazones de toda la Humanidad con el poder. Que sus posibilidades de bondad se conviertan en algo en lo que podamos atrevernos a soñar, vitalizar con nuestros pensamientos y plegarias y ayudar a manifestar en un mundo necesitado. Trabajemos para liberarnos todos hacia un futuro mejor que esté más conforme con la intención divina.

Festival de Capricornio
Enero de 2015
Simon Marlow