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Alocución del Festival de Wesak

El texto que sigue fue una alocución dada por un miembro del personal de la Sede Central de Lucis Trust en una de nuestras reuniones públicas. El propósito de estas breves charlas es preparar la mente del grupo para el trabajo real a ser realizado –la meditación grupal. Esta charla puede ser usada por los individuos y los grupos que deseen colaborar con este servicio.

El Magneto Cósmico

Sean todos bienvenidos a la reunión de luna llena de Tauro, y saludos a todos los que están conectados con nosotros por medio de la transmisión de audio.

Hoy estamos celebrando el Festival de Wesak, la época del año en que las fuerzas de iluminación que asociamos con el Buda, se vierten en el planeta. Sin duda, muchos de ustedes están familiarizados con la leyenda del Festival de Wesak, un acontecimiento anual en el cual se dice que el Buda regresa a la Tierra para transmitir energías específicas ante una asamblea de adeptos y discípulos. En el momento culminante de la luna llena de Tauro, en la parte alta de un valle tibetano en el Himalaya, el Buda hace una breve aparición, porque la potencia de su transmisión es demasiado grande para que la puedan soportar por mucho tiempo quienes se han reunido allí. Su gran hermano, el Cristo, también participa en la ceremonia, aminorando la potencia de la transmisión del Buda, que luego es irradiada hacia los presentes y al mundo.

Esta leyenda está llena de imágenes que estimulan la imaginación creadora; así que hagamos una pausa para reflexionar, antes de decir el Gayatri:

Oh Tú, sustentador del Universo.

De Quien todas las cosas proceden.

A Quien todas las cosas retornan.

Revélanos el rostro del verdadero Sol Espiritual,

Oculto por un disco de luz dorada,
Para que conozcamos la verdad,
y cumplamos con todo nuestro deber,

Mientras nos encaminamos hacia Tus sagrados pies.
OM

Dos cualidades que asociamos con el Cristo y el Buda son Amor y Sabiduría, respectivamente. De la misma manera que la manifestación del amor del Cristo, ha sido la inspiración para los cristianos en el hemisferio occidental durante dos mil años, el Buda ha inspirado a las personas del hemisferio oriental por incluso más tiempo. El Cristo y el Buda trajeron dos aspectos diferentes de la misma gran energía a la humanidad: la de un rayo divino conocido en las enseñanzas esotéricas como el rayo de Amor-Sabiduría. Esta gran rayo de energía es la fuerza motivadora detrás de la evolución de la conciencia humana; ella transforma, poco a poco, el tipo de persona inteligente, pero en gran medida egoísta, en una persona humanitaria y animada por el grupo, con un enfoque de vida más universal.

Cuando se expresa perfectamente, el Amor-Sabiduría relaciona armónicamente todo entre sí; y a medida que avanza esta unificación, simultáneamente esta energía hace retornar la conciencia, ascendiendo a través de los diversos planos, hacia la vida divina de la cual emana. El rayo de Amor-Sabiduría actúa como un imán cósmico, y aquellos que expresan su poder, lo hacen a través de un magnetismo espiritual irresistible. El Cristo, el gran exponente del amor, expresó esta energía atractiva en las palabras “Y yo, si fuera ascendido, atraeré a todos los hombres hacia Mí”.

Si el magnetismo influye en la materia, no deberíamos sorprendernos de que, de una manera similar, influya sobre la conciencia. Hasta ahora, la cosmología no es ni siquiera consciente del papel que juega el magnetismo en la evolución de la materia, sin mencionar la conciencia; pero ya los cosmólogos más esclarecidos están empezando a sospechar que la gravedad sola no puede ser la causa de los procesos formativos del universo, y que, de alguna manera, en ellos debe estar involucrado el magnetismo. Esta realización conducirá a una revolución en la astrofísica. En la sección de Puente Eléctrico de la página web de Lucis Trust, puede encontrarse información sobre cómo la gravedad funciona en asociación con la electricidad y el magnetismo en la creación de galaxias, estrellas y planetas.

Uno de los descubrimientos más recientes acerca del magnetismo es que puede controlar el calor y el sonido, lo que ha producido un shock a los científicos. Un experimento histórico hecho por investigadores de la Universidad Estatal de Ohio ha demostrado que el fonón – la partícula elemental que transporta calor y sonido – contiene propiedades magnéticas. En las palabras del profesor Joseph Heremans: “La gente podría sorprenderse bastante al saber que calor y el sonido están relacionados y, mucho menos, que alguno de ellos pueda ser controlado con imanes; pero ambos son expresiones de la misma forma de energía... Así que cualquier fuerza que controle a una debe controlar a la otra. Esencialmente, calor es vibración de los átomos. El calor es conducido a través de los materiales por medio de vibraciones. Entre más caliente esté un material, más rápido vibran sus átomos. El sonido también es la vibración de los átomos” y, continúa, “Es a través de las vibraciones como puedo hablar con ustedes, porque mis cuerdas vocales comprimen el aire y crean vibraciones que viajan hacia ustedes, y ustedes los captan en sus oídos como sonido”.

Este descubrimiento es un desarrollo interesante porque el magnetismo, el calor y el sonido son las tres características básicas de la materia primigenia que las antiguas escrituras llaman el ‘Akasha’. El proceso creativo comenzó a través de esta sustancia ardiente, en combinación con el sonido magnético – un proceso que en la Biblia cristiana ha sido simbolizado con la conocida frase: “En el principio era el Verbo, la palabra estaba con Dios y el Verbo era Dios”. Por supuesto, el poder magnético y creativo de la palabra no es reconocido únicamente por el cristianismo; existe la Palabra Sagrada del budismo y la Palabra Perdida de la masonería.

La idea del magnetismo como factor de creación, ha sido propuesto recientemente por el científico del plasma, David LaPoint, que ha presentado en una serie de videos llamados “The Primer Fields” (Los campos fundamentales). En su laboratorio, demuestra las asombrosas propiedades de los campos magnéticos con forma de recipientes. Dos cuencos magnetizados son utilizados para sus demostraciones: uno orientado hacia arriba y el otro hacia abajo, para lograr una forma de reloj de arena. Cuando se introducen cojinetes de bolas en el campo magnético entre los dos cuencos, inmediatamente toman la forma de varios patrones geométricos. Luego, LaPoint muestra cómo sus experimentos pueden llegar a proporcionar una explicación mucho más simple que las ofrecidas por la cosmología estándar para la formación de soles, galaxias y otros fenómenos cósmicos. Él sugiere que alrededor de todas las formas materiales existen campos magnéticos en forma de cuenco, no sólo a una escala cósmica, sino también a nivel subatómico. Al considerar los fotones de luz de esta manera, se ofrece una explicación muy simple en cuanto a por qué la luz muestra propiedades tanto de onda como de partícula, un fenómeno que ha desconcertado a los físicos cuánticos durante casi cien años.

Si estos campos en forma de cuenco rodean toda la materia, su origen está abierto para la especulación, ya que este se encuentra fuera del campo de la investigación de LaPoint; pero estos sugieren planos magnéticos que dan forma a la materia de una manera inteligente e intencionada. Si el sonido trabaja conjuntamente con el magnetismo para organizar las actividades de soles y estrellas, entonces tenemos una correspondencia directa con las enseñanzas de la Sabiduría Eterna sobre el Akasha. Es fascinante saber que los astrónomos de la Universidad de Sheffield registraron recientemente las misteriosas armonías musicales producidas por el campo magnético de la atmósfera exterior del sol. Enormes anillos de plasma magnético vibran allí como cuerdas de un instrumento musical. La NASA también ha grabado los sonidos que recorren el interior del sol, haciendo que todo el globo, o partes de él, se mueva hacia adentro y hacia fuera, y estas grabaciones se puede escuchar en YouTube.

Estos descubrimientos de la relación entre el magnetismo y el sonido ayudan a desmitificar las enseñanzas de la Sabiduría Eterna y fomentan un enfoque más racional y científico. Consideremos por ejemplo el siguiente sutra del antiguo filósofo Patanjali:

La meditación concentrada en la relación existente entre el akasha y el sonido, desarrolla un órgano para oir espiritualmente”.

La ciencia de la evolución sostiene que la acción física de la luz y el sonido en los seres primitivos, desarrolla el ojo y el oído. Asimismo, la meditación en el akasha sintoniza al yogui con los sonidos que irradian de éste y, cuando actúan en la conciencia, emerge un oído interno. Como dice un comentario sobre este sutra: “Así como todas las sustancias de nuestro sistema solar manifestado son diferenciaciones del akasha… así todas estas diferenciaciones del sonido son diferenciaciones del sonido uno; todos son divinos en tiempo y espacio. Pero se han de oir correctamente, y oportunamente todas las palabras formarán el AUM, la Palabra de Gloria, el Verbo Macrocósmico... Cuando el lenguaje sea correctamente empleado, y cuando puedan acallarse los sonidos de la Tierra, entonces se oirá la voz del silencio...” En los comentarios de Charles Johnston de este sutra: “La transmisión de una palabra, telepáticamente, es la simple y primitiva forma de ‘oir divinamente’, del hombre espiritual; a medida que desarrolla el poder y, por medio de la meditación perfectamente concentrada, el hombre espiritual llega a dominarlo en forma más completa, adquiere la capacidad de oír y distinguir claramente el lenguaje de los grandes Seres, que lo aconsejan y confortan en su camino. Quizás le hablen en pensamientos sin palabras, o en palabras y frases perfectamente definidas”.

El sonido y el magnetismo son características clave del Festival de Wesak, y cuando personas de ideas afines se reúnen con propósito unido, sus auras se mezclan y forman un canal unido para el flujo descendente; el efecto se intensifica enormemente y puede ser de alcance mundial. En el momento del Festival de Wesak, aprendemos que la Jerarquía espiritual del planeta se constituye en “canal para transmitir poder y bendición, desde los niveles en que se encuentra el Buda. Actúa como punto focal para ese poder y, haciéndolo pasar por Su aura, lo derrama sobre la humanidad por medio del canal proporcionado por los Señores, los Maestros, iniciados de diversos grados y discípulos allí reunidos. Este canal se forma mediante el empleo simultáneo del sonido y del ritmo. Por la entonación de ciertos mantram, mediante movimientos lentos y acompasados, se forma el conducto que se extiende hacia arriba, hasta llegar al lugar deseado. Las figuras geométricas formadas con materia del plano superior al físico se convierten en maravillosas avenidas de acercamiento al centro de bendición, ya sea para los habitantes, devas u otros seres provenientes de cualquier plano. Para quienes pueden ver la escena clarividentemente, la belleza de las formas geométricas es increíble, y esa belleza se destaca más por las auras radiantes de los Grandes Seres que se reúnen allí”.1 (adaptado)

El Festival de Wesak es un bello ejemplo de verdadero ritual ceremonial y lo que vemos en las ceremonias religiosas en todo el mundo son un reflejo distorsionado. A medida que la ciencia aclare el uso del poder del sonido y del magnetismo, del movimiento ritual, de la plegaria y la meditación, empezará a aparecer una nueva forma de acercamiento a la divinidad, una forma más aceptable para las mentes inteligentes y científicas del siglo XXI. Vivimos en una época en que la ciencia rechaza el pensamiento religioso como algo irracional. Irónicamente, muchos científicos ateos revelan su propia espiritualidad cuando argumentan acerca de las opiniones religiosas anticuadas y anacrónicas en el mundo de hoy. Einstein mismo causó gran controversia cuando rechazó un Dios personalizado; sin embargo, expresó su creencia en la divinidad diciendo que: “detrás de todo lo que puede experimentarse, hay algo que nuestra mente no puede captar, y cuya belleza y sublimidad nos alcanza sólo indirectamente y como un débil reflejo; esto es religiosidad. En este sentido soy religioso”.

El poeta transcendental, Ralph Emerson, hizo la observación memorable que “la religión de una era es el entretenimiento literario de la siguiente”, destacando el hecho de que la religión tiene que evolucionar por la creciente comprensión humana de la verdad y la realidad. El verdadero significado de religión es “volver a unir” con el Uno. Es claro, por el sentido de admiración y unidad, y un humanitarismo a menudo bien desarrollado que, a partir de su estudio del universo, muchos científicos experimentan una mayor cercanía al espíritu de la venidera religión mundial que quienes permanecen esclavizados a la doctrina. Los padres fundadores de los Estados Unidos reconocieron el valor de la laicidad, como también Nehru que, al elaborar la constitución de la India, escribió: “El espectáculo al que se llama religión, o a cualquier religión rasa organizada, en la India y en otros lugares, me ha llenado de horror y con frecuencia lo he condenado y he deseado barrer con él. Casi siempre parece fundamentarse en la creencia ciega y la reacción, en el dogma y el fanatismo, la superstición, la explotación y la preservación de los intereses creados”.

Aunque estas son palabras fuertes, y muchas religiones se están adaptando y cambiando, muchos científicos y personas como Emerson y Nehru producen el contrapeso necesario a los aspectos fantasiosos y obsoletos de la religión. Necesitamos nuevas ideas religiosas; una aproximación relativa a la época en que nos encontramos, basada en una visión interna espiritual renovada, en lugar del dogmatismo. La humanidad ha pasado por un intenso período de materialismo y ha perdido su sentido espiritual por un espíritu de separatividad, y esto contraviene la gran Ley del Amor. Sin embargo, es un proceso de aprendizaje porque “Por medio de la separación [el hombre] se encuentra a sí mismo y luego — impulsado por el principio búdico o crístico inmanente — se trasciende a sí mismo y vuelve a encontrarse en todos los yoes”. La tarea primordial de todos aquellos que desean servir a la humanidad es hacer esto, redescubrirse a sí mismos en los demás, porque esta simple revelación proporciona la energía para todo el trabajo de servicio y, cuanto mayor sea la realización, más eficaces pueden ser el servidor y el servicio – una ley simple, pero profunda, que es válida en todos los casos–.

La unidad de toda la vida planetaria y el hecho de que todos somos parte de los demás, es el espíritu en el cual hacemos nuestro acercamiento grupal en el trabajo de la luna llena en Tauro y, reflexionar sobre las potencias vivas y magnéticas que cooperan unidas en el momento del Festival de Wesak, estimula esta realización. El Festival es verdaderamente un esfuerzo grupal, una aspiración acumulada de ser parte de la cadena de la Jerarquía, un gran magneto cósmico, a través del cual la oleada de energía espiritual de Tauro pueda fluir a los corazones y mentes humanos, unificando, elevando y revelando la realidad del Reino de Dios.

Las personas de todas partes están empezando a resonar con este magnetismo espiritual que está aumentando a medida que más y más personas de buena voluntad se unen al grupo mundial de servidores. El imán cósmico está aumentando su energía de Amor-Sabiduría, uniéndonos a todos e impulsándonos hacia el interior de la realidad espiritual. En las palabras de las enseñanzas de Agni Yoga:

Sólo la Razón puede dirigir al Magneto Cósmico. Por lo tanto, la Razón Cósmica, la cual todo lo permea, trae tensión a todo. Las energías que difieren en potencialidad, toman su lugar adecuado en el Cosmos, afirmando su rol de acuerdo al nivel de su poder en desarrollo. Por tanto, el grado de potencialidad de la energía determina su posición en un paso superior o inferior. Del mismo modo se determina el paso evolutivo del espíritu humano; el Magneto Cósmico intensifica la calidad del espíritu, llevándolo hacia el Infinito.

Con estos pensamientos para reflexionar, vamos a meditar ahora usando la nota clave para el discípulo en Tauro: Veo, y cuando el ojo está abierto, todo es luz.

1 Cartas sobre Meditación Ocultista, p. 199 ed. inglesa

Festival de Wesak en Tauro
Nueva York, Mayo de 2015
Christine Morgan