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Alocución del Festival de Wesak

El texto que sigue fue una alocución dada por un miembro del personal de la Sede Central de Lucis Trust en una de nuestras reuniones públicas. El propósito de estas breves charlas es preparar la mente del grupo para el trabajo real a ser realizado –la meditación grupal. Esta charla puede ser usada por los individuos y los grupos que deseen colaborar con este servicio.

LA LUZ SECRETA

Esta noche estamos trabajando en el que quizás es el más importante de todos los festivales de luz, el festival de Wesak. En el momento exacto de la luna llena de Tauro, se nos presenta una oportunidad suprema de contacto con las fuerzas de iluminación que el Buda trae a la tierra cada año y transmite al Cristo y a la asamblea de trabajadores de la luz reunidos. Tauro es un signo propicio para esta transmisión ya que se dice que guarda el secreto de la luz hasta la segunda iniciación, cuando se revela “por el repentino retiro o desaparición del espejismo mundial, mediante la energía cegadora de la luz, constituyendo la actividad radiante final que lleva a la culminación la acción de la fuerza taurina sobre la humanidad, durante el largo trayecto cíclico que debe recorrer el hombre. El individuo efectúa a pequeña escala lo que la humanidad — en conjunto — realizará cuando reciba la iniciación en Tauro”.

“El secreto de la luz” es un concepto hermoso para reflexionar. La palabra ‘secreto’ se relaciona con la palabra secrete que significa separar. Y la más grande de todas las separaciones ocurre durante los ciclos de la involución, cuando la sustancia una – espíritu/materia – se divide en dos polos diferentes de energía vibrante, entre los cuales ocurre la evolución de la conciencia. Como parte de la fase involutiva de la evolución tuvimos la separación temporal de la humanidad de su origen en el Todo y la pérdida de los misterios. Ellos se ocultaron simplemente por el hecho de que el hombre descendió en la materia y se apartó de ellos. Ahora, en la onda evolutiva del ciclo, el hombre regresa otra vez a lo largo de un camino de redescubrimiento, donde cada avance hacia la luz le revela un secreto espiritual. Por esta razón, en el entrenamiento esotérico a menudo se acentúa ‘el reconocimiento’; es un redescubrimiento de aquello que, en lo profundo, ya se conoce. El camino de la iniciación es un sendero de secretos espirituales y cada revelación nos reintroduce a nuestro verdadero Ser.

Desde otro ángulo, un secreto espiritual es una porción de la verdad divina sembrada en la materia como idea; y su efecto expansivo hace que venga a la expresión. Lo que antes era secreto surge a la luz en el mundo físico como una idea cuyo tiempo ha llegado. La historia de la evolución, por tanto, es la historia de la verdad secretada – las ideas construyen una sobre otra, en una infinita procesión en espiral, en cuanto a potencial y a expresión. En este sentido, el propósito de la aparición anual del Buda en la ceremonia de Wesak es transmitir una frecuencia específica de la luz que contiene el siguiente secreto espiritual a ser exteriorizado.

Uno de los efectos de esta luz, al entrar en la conciencia humana, es exponer la oscuridad secreta. Lo que debe redimirse es iluminado y traído a la superficie para ser purificado. En La Exteriorización de la Jerarquía, leemos que cuando el Cristo Mismo reaparezca entre la humanidad, “las cosas secretas serán reveladas” y “por el surgimiento del bien y del mal los hombres llegarán al conocimiento, a la comprensión, y se verán obligados a dar esos pasos necesarios para construir un mundo nuevo y mejor”.

Quizás sea justo decir que, para aquellos de nosotros que conscientemente estamos hollando el camino, estamos ya algo familiarizados con el hecho de que se ponga de relieve lo bueno y lo malo – porque el sentido de la dualidad es una característica principal del sendero–. Uno por uno, los aspectos menos admirables de nuestro carácter salen a la luz para ser reconocidos y trabajados y finalmente absorbidos por el sentido paralelo del bien que también surge de nuestro interior. A través de las noticias nacionales e internacionales y los temas de actualidad, vemos que actualmente esto ocurre en todo el cuerpo de la humanidad. Es un proceso doloroso de revelación, pero que está ayudando al mundo a ver con nuevos ojos, los ojos del alma, a reconocer los distintos matices de lo bueno y lo malo que todos los seres humanos compartimos, así como la unidad que igualmente compartimos a través de la común aspiración a vivir en un mundo más justo y más iluminado. La humanidad vive en una esfera que gira y se desliza a través de las oscuras aguas del espacio, dando cobijo a profundos miedos e inseguridades en la psique colectiva. Una fuente interna de luz es esencial para iluminar el camino a seguir en esta coyuntura crítica y que revele algo sobre el propósito subyacente de este misterioso viaje.

El Festival de Wesak proporciona dicha iluminación, transmitida a la humanidad a través de una Jerarquía de seres iluminados que observan silenciosamente el crecimiento de la humanidad, dirigiendo la luz expertamente para estimular la conciencia humana de una manera progresiva y mesurada. El poder de su ser es tal, que deben tener meticuloso cuidado para no cegar y paralizar a aquellos que tratan de cuidar. El mayor ejemplo de esto es el “Observador Silencioso”, el Logos planetario. Él fue Quien pronunció la gran PALABRA de creación y dirigió Su forma mental cósmica de la tierra y sus reinos de la naturaleza a la existencia. Ahora que el sonido de la PALABRA ha revestido la forma mental del mundo con materia densa, de acuerdo con este arquetipo majestuoso, Él vigila Su creación en profundo silencio, incitando al crecimiento mediante la dirección de su mirada iluminada.

A través de Su ‘Ojo que Todo Lo Ve’, el Logos planetario “ve en todas partes, los aspectos y las fases (en tiempo y espacio) de Su vehículo planetario... y puede identificarse a Sí Mismo con todas las reacciones y sensibilidades de Su mundo creado y participa con pleno conocimiento en todos los eventos y acontecimientos... El mundo monádico — así llamado — es Su órgano de visión; también Su agente directriz para la vida y la luz que deben fluir al mundo fenoménico”.

“Una vez al año, en el Festival de Wesak, el Señor Buda... derrama sobre la multitud una doble corriente de fuerza, que emana del Observador Silencioso, complementada por la energía más concentrada del Señor del Mundo. Esta doble energía la imparte como bendición sobre la multitud congregada en la ceremonia en el Himalaya, desde donde se difunde a todos los pueblos, razas y naciones”. Tomemos unos minutos para reflexionar sobre esto y luego digamos juntos el Gayatri:

Oh Tú, sustentador del Universo,
De Quien todas las cosas proceden,
A Quien todas las cosas retornan,
Revélanos el rostro del verdadero Sol Espiritual,
Oculto por un disco de luz dorada,
Para que conozcamos la verdad, y cumplamos con todo nuestro deber,Mientras nos encaminamos hacia Tus sagrados pies.
OM

En un mundo de actividad febril y con altos decibelios, la existencia de un grupo de observadores silenciosos – Custodios de un Plan de Luz y Amor –todavía es en gran parte desconocida o relegada al reino del mito y anticuadas formas de religión que tienen poca relevancia en esta era científica del pensamiento lógico concreto. Es un secreto en proceso de revelación, pero tiene que ser presentado de manera adecuada para estos tiempos; el reto es presentar dicha verdad en una forma que resuene con la mente más inteligente y discriminadora; comunicar la realidad de la Jerarquía espiritual de una manera convincente y razonable colocaría a estos grandes reveladores de vida y encarnaciones vivas de la sabiduría y el amor divinos, dentro de la conciencia de gran parte del público.

Saber que existe un Plan de amor y luz que guía a la humanidad, traería mucha esperanza y liberación de los grandes temores e inseguridades de nuestro tiempo– un destino que todos compartimos. Una mente abierta y un corazón despierto son necesarios para poder sentir la presencia de esta Jerarquía espiritual en los asuntos humanos, pero el trabajo de innumerables e inspirados servidores de la humanidad es el testimonio del hecho de que un gobierno interno está guiando el avance de la humanidad. Estas grandes vidas deben ser invocadas por la humanidad porque la ley divina decreta que nunca se infringe el libre albedrío y así, los vigilantes silenciosos deben permanecer detrás de la escena hasta que la invocación masiva de la humanidad haga resonar un cierto acorde que permitirá su presencia más tangible.

Por supuesto, esto no quiere decir que estén inactivos trabajando detrás de la escena. El concepto de observadores silenciosos puede sugerir pasividad, pero esto no es así porque el acto de observar es un proceso interactivo como está empezando a descubrir la investigación científica. El bioquímico y autor, Rupert Sheldrake, por ejemplo, postula que la imagen de las cosas que vemos en el mundo externo está en nuestras mentes, pero no dentro de nuestras cabezas. La mente llega a tocar el objeto que está siendo observado e interacciona con él, según la atención y la intención del observador. En su libro “La Sensación de ser Observado”, Sheldrake investiga la experiencia común de poder sentir que alguien nos mira desde atrás – un fenómeno generalizado que avalan las enseñanzas esotéricas que dicen, “en el ser humano común... el ojo derecho, cuando está dirigido conscientemente a un objeto, transmite la energía del cuerpo astral, y el ojo izquierdo dirige la energía de la mente inferior”.

La transmisión de la energía creativa a través de los ojos y el centro de fuerza entre ellos – el centro ajna – era conocida por nuestros antecesores. Los antiguos egipcios, por ejemplo, vincularon al sol con el Dios Ra, el Creador del Universo. El sol se consideraba el ojo de Ra, la fuente de toda vida y creación, y la luz se consideraba como Su visión. Un escribano de sacerdote de 1300 A.C. declaró haber percibido los pensamientos de Ra en las palabras: “Yo soy aquel que abre los ojos y hay luz. Cuando mis ojos se cierran, cae la oscuridad”. Este pensamiento, en una escala cíclica mayor, se repite en el Vishnu Purana, libro VI: “cuando despierta el espíritu universal, el mundo revive, cuando cierra sus ojos, todas las cosas caen en el lecho de un sueño místico”.

Los antiguos griegos pensaban que el fuego que emana de los ojos revelaba lo que contemplaban y debido a esta efusión, la naturaleza misma de lo que veían estaba coloreada por la visión interna. Empédocles percibió el fuego real que pasaba por canales especiales (para separarlo de las aguas del ojo) y fluyendo en forma de una corriente ardiente hacia los objetos que eran vistos. Esto no era tan diferente de lo que sostenían los antiguos hindúes, que todas las cosas se ven por Satwa - una de las tres grandes cualidades que componen todas las cosas. Esta cualidad se manifiesta como luminosidad actuando en conjunción con el ojo... Los dos deben coincidir; la ausencia de luminosidad o su desconexión del ojo del vidente causará la desaparición. Y en tanto que la cualidad de la luminosidad sea controlada por el asceta, él puede, por el procedimiento establecido, comprobarlo y así retirar del ojo del otro un elemento esencial de cualquier objeto”. [adaptado]. El mito y la leyenda de la invisibilidad nos ha sido transmitido de esta manera.

El centro de integración entre los dos ojos es el centro ajna y es un hecho de gran importancia que, desde una perspectiva global, “el centro ajna del Señor del Mundo recién empieza a expresarse en forma reconocible por medio del nuevo grupo de servidores del mundo. Este grupo intermedio entre la Jerarquía y la Humanidad es el portador de la energía que hará posible el Plan (del cual la Jerarquía es el custodio). Dicho Plan complementa el Propósito y, posteriormente, cuando el nuevo grupo de servidores del mundo esté organizado y sea reconocido como un organismo viviente, recibirá definida y directamente la energía de Shamballa, por conducto de la Jerarquía”.

Como el Festival de Wesak, el nuevo grupo de servidores del mundo está regido por las cualidades de Tauro. El grupo es sensible a la luz de la iluminación que fluye de Tauro y la proyecta sobre el sendero evolutivo que la humanidad está hollando tentativamente, destacando los obstáculos para el progreso e indicando las formas de superarlos. La influencia taurina de Wesak en el discípulo se resume en su nota clave: Veo, y cuando el ojo está abierto, todo es luz. Es posible ver aquí la conexión con la antigua concepción de la visión como proceso dual – la proyección de la luz del ojo interno de este grupo para poder ver la luz mayor – “la iluminación y el logro de la visión”. Este nuevo grupo de servidores del mundo es, hablando en sentido figurado, “el toro arremetiendo en línea recta, con su ojo fijo en la meta y en la fulgurante luz”. Pero ¿cuál es esa meta? ElTibetano responde de esta manera: “es la meta de proporcionar un centro de luz en el mundo... y de mantener esa visión ante los hijos de los hombres. Esto nunca deben olvidarlo, y el nuevo grupo de servidores del mundo debe comprender su misión y reconocer las demandas que la humanidad hace de ella”. Continúa pidiendo que tomemos estas demandas de la humanidad en toda su simplicidad y las cumplamos.

El nuevo grupo de servidores del mundo está actuando colectivamente como “la luz del mundo” e irradiando la conciencia humana con la luz de nuevas verdades, valores y principios y, al mismo tiempo, vemos la luz física del mundo siendo transformada, porque el mundo externo de la forma siempre es el símbolo y el que revela lo interno. Mediante el estudio de la iluminación física del mundo, podemos obtener una idea sobre el progreso del estado interno de la conciencia humana colectiva. Actualmente es muy evidente que la luz rige nuestras vidas. La luz láser se utiliza en tratamientos médicos; la información se almacena como luz en los cristales. La luz literalmente transporta la información a través de los sistemas de comunicación rápida que unen el mundo. Los desarrollos en el tema de la energía para una iluminación más eficiente están produciéndose continuamente, con la consecuencia de que un mayor porcentaje de la electricidad es transformado en luz y menos en calor. Podríamos decir que esto refleja el desarrollo humano individual – durante mucho tiempo la energía vertida en la personalidad se disipa en el calor de la naturaleza emocional y física, pero más tarde, en el sendero espiritual, constantemente se redime para transmitir la luz clara y fría del alma.

Mientras que los experimentos están haciendo retroceder los límites de nuestra realidad cotidiana, nuestro trabajo con la luz es con el aspecto de la conciencia en tanto que muestra la cualidad y finalmente revela el propósito. A medida que la ciencia nos hace avanzar y nos otorga mayores poderes, necesitamos más que nunca utilizar estos iluminadores descubrimientos con habilidad en la acción y a estar motivados por el sabio juicio del bien de la totalidad.

Desde una perspectiva de la conciencia, la historia del mundo podría ser vista como el desarrollo de las Eras de Luz. La evolución es la historia del desarrollo de la luz y su anclaje en la tierra. Y en Wesak, en este momento de la historia humana, el Buda brilla como un poderoso faro iluminando un mar oscuro para que los viajeros vean el camino a seguir en la nueva luz de un propósito dirigido que nos llevará a la Nueva Era. Tauro corrobora nuestra comprensión del ojo como productor y receptor de luz. La meta subyacente del proceso evolutivo - la arremetida del Toro de Dios, como se llama esotéricamente - progresivamente revela, sin interrupción, la gran sabiduría del Plan de Dios.

El poder de observar correctamente se acrecienta en Tauro mediante su regente exotérico, Venus, que canaliza el quinto rayo de ciencia y conocimiento. En una instrucción a uno de sus discípulos, el Tibetano comenta sobre esto diciendo que el poder de iluminar del quinto rayo es “esa cualidad que permite a quien la posee, permanecer firme en la luz y en el ser puro, y llegar a ser el verdadero Observador. Las facultades de mantenerse firme, con la intención de reflejar la luz, de centralizar al yo y de observar correctamente, son esenciales para este grupo”y continúa diciéndole. “Deben ser desarrolladas como cualidades grupales, si se quiere emprender sin peligro el trabajo planeado”. A medida que aumenta la importancia del festival de Wesak en occidente, cada vez más ojos se están volviendo sensibles a la fuente de luz espiritual en el planeta y dentro de su resplandor está creciendo el poder de observar y comprender. A medida que aprendamos a identificarnos con el observador silencioso, también podremos contar con que pertenecemos a las filas de los entrenados en la observación silenciosa que, poseyendo el ojo de la visión, están proyectando la gloria para que toda la humanidad pueda ver.

La nota clave para nuestra la meditación es “Veo, y cuando el ojo está abierto, todo es luz”.

Festival de Wesak
Christine Morgan
Nueva York, Abril de 2013