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Los Ciclos del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo

Por Foster Bailey

Las actividades del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo siguen un patrón rítmico basado en períodos trienales sucesivos, cada uno de los cuales se basa en el anterior y mantiene todo cuanto se ha logrado.

El primer año de cada trienio incluye un proceso de re-integración interna y una preparación y recarga subjetivas. Por así decirlo, se realiza un balance subjetivo, a la vez que se avanza el trabajo externo. Es el momento de madurar espiritualmente y de tomar decisiones esenciales y elecciones subjetivas, que se llevarán a cabo en función del aspecto cualitativo de la vida de grupo. Es también el tiempo de precipitación del siguiente fragmento de visión para el cual el grupo está preparado.

El segundo año de cada período trienal contempla el desarrollo de los resultados de esta visión y elección internas. Se ejecutan acciones para el perfeccionamiento ajuste de los proyectos organizados que ya están desarrollándose y para la expansión necesaria que deberá iniciarse a fin de que la vida entrante pueda encontrar expresión sin que su potencia cause alteraciones. En este período se resuelven problemas de personal y debe planificarse la financiación. Es durante este período cuando se renueva la atención respecto a la organización externa.

Después, en el tercer año, todo ello debe dar fruto con una acción sostenida, fuerte, bien equilibrada y efectiva. Se ha dicho que es en este tiempo cuando el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo “asesta un golpe espiritual a la consciencia de la humanidad”. La acción externa debe trasladar las fuerzas recién contactadas a la consciencia humana extendiendo así la oportunidad a los hijos de los hombres. La respuesta a la llamada invocadora de la humanidad debe descender y corresponde a los discípulos mundiales emplear todos los canales o entradas a la consciencia humana que se hayan creado.

Durante este período la Jerarquía utiliza al grupo en sí más directamente que en ningún otro momento. Si la visión del primer período ha sido recibida sin distorsión y si la preparación para el servicio en el segundo período ha sido inteligente y los impedimentos y las fugas en el organismo espiritual se han eliminado o remediado, el tercer período será el más suave de los tres, en su operatividad externa. Las relaciones del personal ejecutivo deben ser armónicas y totalmente libres de crítica y controversia. La maquinaria creada para el trabajo puede y debería funcionar casi automáticamente. El patrón se ha establecido y todos están trabajando duro.

Existen muchos otros ciclos temporales en la expresión de la vida de nuestro Logos planetario a medida que actúa a través de la familia humana, pero este patrón básico de tríos se encuentra reflejado en todo. Los factores temporales, tal como se manifiestan en nuestra consciencia, no son exactos y pueden solaparse. Conviene recordar que nuestro calendario no es una medida totalmente exacta de la secuencia de acontecimientos humanos en relación con los ciclos planetarios y solares.

También sabemos que en cualquier ciclo se puede lograr más en crecimiento y en servicio de lo que el patrón normal requeriría. Así como un aspirante puede acelerar su progreso en el Sendero y lograr mucho más en cualquier encarnación de lo que su propia alma espera, también un grupo puede ahondar su consciencia espiritual y purificar su expresión y ser útil de una forma más experta y práctica de lo que habría parecido posible al comienzo de cualquier período. Esto es cierto del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y también es cierto de la humanidad entera. Aún así, los ritmos fundamentales se mantienen, y es aconsejable aprovecharlos.

A medida que cada discípulo aceptado encuentra su campo de servicio y se une conscientemente a los rangos de los miembros superiores del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, descubre inevitablemente que su vida empieza a ajustarse a los ciclos temporales del grupo mayor. Las luchas, preocupaciones y temores de su personalidad y los problemas de controlar sus asuntos en los planos externos se vuelven todos cada vez más secundarios y automáticos hasta que, finalmente, se libera. Su vida se fusiona con la vida grupal de una forma bastante inexplicable para él cuando esperaba esta emancipación a la libertad espiritual.

Un examen de los acontecimientos de los primeros treinta años de nuestra vida grupal demuestra que puede dividirse en períodos decenales que, si mantuviesen las fechas previstas, coincidirían naturalmente con los períodos trienales del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Esta sincronización quedó demostrada casi sorprendentemente en el año 1952. Este hecho nos llegó con claridad porque en ese año la humanidad entera estaba atravesando el mismo proceso básico de elección interna esotérica, que caracteriza el primer ciclo de cada período de tres años en el grupo menor de servidores del mundo. Fue en 1923, el segundo año del primer ciclo trienal, cuando se observó cómo tenía lugar la acción externa, que fue la preparación para un nuevo impacto espiritual sobre la totalidad del campo esotérico en el mundo. Esto fue el resultado de la decisión tomada por Alice A. Bailey y quienes cooperaban con ella, que se había focalizado durante el año anterior. Como resultado, el esoterismo en el mundo occidental es, en la actualidad, algo muy diferente a lo que era entonces.

En 1931 se tomó la decisión de expandir el trabajo en el extranjero y fue en 1933 cuando se observó la precipitación a la acción externa del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. El grupo mundial, que había sido creado durante los diez años previos, fue el vehículo utilizado con éxito para ese lanzamiento. 1933 fue también el año que señaló la expansión de nuestro propio grupo, la cual dio como resultado que se emprendiesen progresivamente más proyectos de servicio mundiales. Cada una de estas propuestas ha sido, de hecho, la precipitación de algún aspecto de la potencia en desarrollo del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

El tercer año del siguiente trienio, 1936, volvió a ver una expresión externa en acción , por parte de nuestro grupo, en relación con la primera estrofa de la Gran Invocación, y fue un año definitivo de esfuerzo jerárquico en preparación para la inminente crisis de la humanidad. 1939 nos vio inmersos en la gran lucha iniciadora que llamamos segunda guerra mundial, y fue en 1942 cuando se logró la victoria espiritual interna y se aseguró el resultado final. Esta demostración de la inquebrantable integridad espiritual de la humanidad misma dio como resultado el gran año de 1945, en el que fue posible que el Cristo realizara su gran pronunciamiento de retorno y la emisión de la Gran Invocación, que ahora tenemos como nuestra principal arma espiritual. 1948 fue el año de precipitación de las energías de las nuevas potencias espirituales que se estaban volviendo accesibles para la salvación de la humanidad en la que nosotros, como grupo, habíamos elegido participar dos años antes; y en 1950 nos encontramos, como grupo, luchando bastante más desesperadamente de lo que esperábamos contra las presiones acumuladas que se oponían a la expansión de la consciencia espiritual en la familia humana en el período de la postguerra.

Entonces llegamos al significativo año de 1952, el primer año del recurrente ciclo trienal de la vida del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Un año de decisiones y elecciones internas, un año en el que la cualidad esencial de los discípulos del mundo, unidos para emprender la futura cooperación planificada con la Jerarquía, fue puesta a prueba. Nosotros como grupo participamos más conscientemente en la relevancia de ese momento de lo que nunca hemos vuelto a hacer y, como resultado, en 1953 hemos podido emprender ciertas acciones de consolidación y hemos logrado iniciar ciertos pasos que sentarán las bases para una gran utilidad futura. El grupo continua sometido a pruebas y su integridad esencial se ha preservado, se han resuelto bloqueos en el canal y conflictos internos, se han establecido cuidadosamente planes para lograr el impacto externo necesario sobre la consciencia humana en 1954, que es el tercer año del actual ciclo trienal. Este impacto que todos hemos reconocido es el lanzamiento de la segunda fase de precipitación del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo en la consciencia de la humanidad misma, aumentando así el número de participantes y las fuerzas de apoyo.

Fue en 1952 cuando tomamos la decisión de establecer un centro de trabajo práctico en Ginebra, y este proyecto fue llevado con éxito a su expresión externa en 1953. El hecho de que pudiésemos realizarlo y que nos hayamos vuelto conscientes de la realidad de su corrección interna y de ciertos reconocimientos espirituales, es la garantía para nosotros de que nuestro grupo se ha adentrado con éxito en su segundo período mayor trienal. Si no hubiéramos cumplido nuestros objetivos en 1952 y no hubiésemos tenido éxito implementando los resultados de las decisiones de ese año, ahora no podríamos estar seguros de encontrarnos ante un segundo ciclo trienal de mayor utilidad mundial. Al igual que en el caso de los discípulos individuales, nuestro grupo, en general, apenas vislumbró la significancia más profunda de los acontecimientos que estaban avanzando o la potencia de las fuerzas que fluían hacia nosotros y a las que respondíamos como mejor podíamos.

Por lo tanto, 1954 deberá ser para nuestro grupo un año de fuerte y efectiva acción mundial. 1955 volverá a traer tensión y elecciones. La acción grupal de 1957 y 1960 conducirá a un clímax de impacto espiritual mundial sobre la consciencia humana en 1963 en el que estamos destinados a desempeñar la parte que nos corresponde.

Diciembre de 1953

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