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La Unidad Internacional
La Unidad InternacionalUNIFICACIÓN
Los Hijos de los Hombres son Uno y Yo soy uno con Ellos
Que el alma controle la forma externa,
Que venga la visión y la percepción interna. El Reto de la Unidad Internacional"La unidad y las correctas relaciones humanas --individuales, comunales, nacionales e internacionales-- pueden ser establecidas mediante la acción común de los hombres y mujeres de buena voluntad, en cada país". La clave de las dificultades de la humanidad está en tomar en lugar de dar, en recibir en lugar de compartir, en acaparar en lugar de distribuir.Esto es contrario a todas las normas de conducta admisibles en un mundo cada vez más interdependiente. Repetidas veces se ha mostrado donde están los verdaderos valores, pero la humanidad nunca ha vivido de de acuerdo a la enseñanza recibida. La impresión espiritual trasmitida continuamente por los grandes líderes espirituales a través de las épocas, no ha sido expresada adecuadamente en la vida de la gente. No viven de acuerdo a lo que saben; ni ponen en práctica sus conocimientos; interfieren la afluencia de luz, no se disciplinan; están controlados por el deseo codicioso y la ambición ilegal, en vez del conocimiento interno.Expresándolo más científicamente y desde el punto de vista esotérico: la impresión espiritual ha sido interrumpida, y también interferida la corriente divina circulatoria. La tarea de los servidores del mundo es restablecer esta corriente y eliminar la interferencia. El problema espiritual inmediato que todas las naciones enfrentan es contrarrestar gradualmente el odio y la desconfianza e iniciar la nueva técnica de la buena voluntad entrenada, ingeniosa, creadora y práctica. La buena voluntad es el primer intento del hombre para expresar su amor a Dios. Una persona que practique sinceramente la buena voluntad en una familia puede cambiar completamente sus actitudes. Es tan simple y práctica que las personas no saben valorar su poder o efecto científico y dinámico. La buena voluntad practicada verdaderamente entre los grupos de cualquier parte del mundo, entre los partidos políticos y sectores religiosos de cualquier nación, y entre las naciones del mundo, podrá revolucionar el mundo y producir relaciones humanas justas y pacíficas. La Perspectiva MundialLos hombres y mujeres de hoy piensan en términos planetarios. Están al corriente de los acontecimientos que se producen aún en los lugares más alejados.Ya no son esclavos de un instinto ciego y no están impulsados a la acción por las reacciones pasajeras del cuerpo físico.Son capaces de prever, planificar atenta e inteligentemente una cooperación organizada.Poseen la intuición psicológica necesaria, de la cual se benefician sus planes y sus designios y que implicara relaciones más extensas con los demás, tanto en el seno de los grupos sociales y económicos inmediatos, así como con aquellos que se encuentran en el otro extremo del globo. A las simples y primitivas civilizaciones ha seguido la complicada, moderna y bien organizada civilización social, económica y política. La cultura, las artes, la literatura, la música y la filosofía de todas las épocas, están hoy al alcance del ciudadano común. La historia relata la firme determinación de cada nación en la defensa de sus fronteras, cueste lo que cueste, y para conservar intactas su cultura y su civilización, enriqueciéndola cuando ello es posible, y no compartiendo nada con ninguna otra nación salvo para su beneficio comercial, para lo cual una legislación internacional lo prevé. Recientemente la ayuda internacional en diversas formas está disponible, pero de nuevo, está marcada por los intereses del donante, excepto cuando se trata de una organización neutral tal como Naciones Unidas. Tal actitud errónea no sólo ha fomentado el sentido de separatividad, sino que ha traído la explotación de los grupos más débiles, por los más fuertes, y a menudo el derrumbe de la vida económica de las masas, producido por un mero puñado de grupos poderosos. Sin embargo, la humanidad es siempre una sola, y los productos de la tierra pertenecen a todos. El egoísmo nacional y la voluntad determinada a preservar el estatus nacional interpretado muchas veces en términos de fronteras y de expansión comercial, deben desaparecer progresivamente.Las naciones pueden y deben demostrar las posibilidades de existencia de un mundo uno y de una humanidad una, y llegar a considerar su cultura nacional, sus recursos nacionales y su capacidad de servir como las contribuciones al bien común. La humanidad es capaz de un sentido mundial de sus responsabilidades, de una actitud para tratar sus problemas en el plano de una asamblea más vasta. El Problema EconómicoAl considerar la preservación de la paz, se hace evidente inmediatamente que la paz, la seguridad y la estabilidad del mundo están esencialmente unidas a los factores económicos mundiales. Allí donde la distribución de la riqueza es desigual, o donde ciertas naciones lo poseen todo y otras naciones carecen de todo, incluso de lo estrictamente necesario para la vida, es evidente que hay un factor de conflicto que requiere la atención. El problema entero se agrava por la “explosión demográfica” de la post-guerra, que requiere medidas de control especiales. Cuando haya liberación de la necesidad, una de las mayores causas de la guerra desparecerá. Por lo tanto, un mundo unido y en paz, debe considerarse ante todo desde el punto de vista económico. Con la terminación de la lucha (1945) vino la oportunidad de inaugurar un nuevo y mejor modo de vivir y de establecer la seguridad y la paz que todos los hombres anhelan. Tres grupos negativos aparecieron entonces en el mundo:
Todos estos grupos todavía están haciendo sentir su presencia; los grupos reaccionarios, porque tienen el poder a través del dinero o de posiciones elevadas en sus gobiernos; los ideólogos porque satisfacen la demanda de diferentes tipos de mente que ven la necesidad de cambiar ybuscar una ideología impuesta para lograrlo;y las masas incipientes, a través del impulso creciente del reconocimiento de su necesidad y su gradual despertar a las cosas tal como son. Todos estos factores producen los desórdenes actuales y condicionan las deliberaciones de las Naciones Unidas. Si bien no existe una guerra global, tampoco hay paz, seguridad, ni esperanza inmediata de que se logre, siempre que continúe el desarrollo de las armas nucleares. Para el bienestar del progreso futuro de la humanidad es esencial que encontremos nuevas formas de tratar los asuntos políticos, religiosos y económicos.El mantenimiento de las condiciones intolerables ha llevado a la humanidad a su condición de desastre actual, al borde del cataclismo. Estas condiciones son el resultado de los credos religiosos cuyo modo de pensar no progresó durante centenares de años; de los sistemas económicos que ponen el énfasis sobre la acumulación de riquezas y posesiones materiales y dejan todo el poder y los productos de la tierra en manos de una exigua minoría, mientras el resto de la humanidad lucha por la mera subsistencia; y de los regímenes políticos, manejados por políticos corrompidos, por gente de mente totalitaria, especuladores y aquellos que ambicionan posiciones ventajosas y poder, porque aman más eso que a sus semejantes. El Bienestar EspiritualLas razones que explican la política corrupta y los planes egoístas y ambiciosos de tantas personas que ocupan posiciones de responsabilidad y que sustentan el poder, se encuentran en el hecho de que los hombres y mujeres de tendencia espiritual no han asumido su deber y responsabilidad espirituales en el gobierno del pueblo, y han dejado el poder en manos de quién no tendría que estar, permitiendo así a los egoístas e indeseables liderar. El término "espiritual" no pertenece a las iglesias ni a las religiones del mundo.Las iglesias mismas son grandes sistemas capitalistas y no siempre dan prueba del "espíritu que se encuentra en Cristo". Actualmente, de acuerdo con la ley cíclica, las ideologías políticas y los planes nacionales e internacionales, ocupan la atención de los pueblos, y se hacen esfuerzos en todas partes por establecer mejores relaciones humanas. Esto, a ojos de de los que se hallan espiritualmente orientados y para los colaboradores iluminados que trabajan en bien de la humanidad, es un signo de progreso y un indicio claro de la divinidad innata en el ser humano. Verdaderamente espiritual es lo que relaciona adecuadamente al hombre con el hombre, y a éste con Dios, y que se manifiesta como un mundo mejor y corno la expresión de las “Cuatro Libertades” en el planeta:
Es espiritual lo que tiene como móvil establecer el Reino de Dios en la Tierra; esto no puede tener lugar hasta que hayan cambiado mucho los intereses y la vida humana. Ya no podemos separar los asuntos humanos de la realidad espiritual y de una vida desinteresada. Los cambios del orden antiguo, el despertar de la humanidad a las nuevas posibilidades, y la purificación de los campos político y económico, son hoy los factores del más alto valor espiritual. El Despertar de la HumanidadEn el clamor actual contra las condiciones mundiales, todo; se expone a la luz del día; los abusos “se denuncian desde los tejados”, como Cristo profetizó que ocurriría. A medida que las personas despiertan a los hechos y empiezan a pensar y a hacer planes para el futuro, se dan cuenta de las responsabilidades no cumplidas. Sus conciencias les remuerden; son conscientes de la desigualdad de oportunidades, de los graves abusos, de las profundas diferencias entre las personas y del factor de discriminación racial y nacional; dudan de sus propias metas individuales y de los planes nacionales. Las personas en todos los países están empezando a darse cuenta de que son en gran parte responsables de los males, y de que su inercia y falta de acción y de pensamiento correctos, han llevado al desdichado estado actual de las cosas. El despertar de las masas, avivando la determinación de .las fuerzas reaccionarias y de los intereses capitalistas por conservar lo antiguo y luchar contra lo nuevo, son en gran parte responsables de la crisis mundial actual. La lucha entre las viejas fuerzas atrincheradas y el nuevo idealismo que surge, constituye el problema actual; otros factores –aunque importantes, respecto al individuo o a la nación- tienen poca importancia desde un punto de vista verdadero y espiritual. La unidad, la paz y la seguridad de las naciones, grandes y pequeñas, no se alcanzarán siguiendo las directivas de los capitalistas ni de los ambiciosos de cualquier nación, aunque se acepten en muchos casos; tampoco se lograrán siguiendo ciegamente determinada ideología, por más buena que les parezca a quienes están condicionados por ella; aún hay quienes tratan de imponer al mundo su propia ideología particular –no me refiero solamente a Rusia;no se alcanzarán sentándose de brazos cruzados y esperando que Dios o el proceso evolutivo cambien las condiciones. Sin embargo hay quienes nada han hecho para ayudar, aunque saben muy bien bajo qué condiciones tienen que trabajar las Naciones Unidas. La unidad, la paz y la seguridad, vendrán mediante el reconocimiento – inteligentemente comprobado – de los males que ha traído la presente situación mundial, para luego dar los pasos inteligentes y comprensivos que conducirán a establecer relaciones humanas justas, a sustituir el actual sistema de competencia por el de colaboración, y a educar a las masas de todos los países respecto a la naturaleza de la verdadera buena voluntad y su poder hasta ahora no utilizado. Esto significará desviar incalculables millones de dinero hacia sistemas correctos de educación, en vez de emplearlos para las fuerzas bélicas e invertirlos en ejércitos, armada y armamentos. Los pasos que la humanidad da hoy condicionarán la nueva era y determinarán nuestro destino. ¿Será un destino de aniquilación, de una guerra planetaria, de hambre y pestes mundiales, de una nación alzándose contra otra y de un total derrumbe de todo cuanto hace la vida digna de ser vivida? Por otra parte, quizás tengamos un período de reajustes, concesiones y renunciamientos. Puede ser que venga un período de correcto reconocimiento de la oportunidad compartida, de esfuerzo unido para desarrollar correctas relaciones humanas y un proceso educativo que enseñará a la juventud de todas las naciones a actuar como ciudadanos del mundo y no como propagandistas del nacionalismo. Compartir los RecursosEn la actualidad, los hombres y mujeres de todas partes – de posición elevada o humilde, en cada nación, comunidad y grupo – presentan una visión de las relaciones humanas justas que debe constituir el canon de la humanidad futura. En política hay grandes e inteligentes estadistas que tratan de guiar sabiamente a sus pueblos, pero que tienen aun mucho que enfrentar. Hay educadores, escritores y conferencistas esclarecidos en todos los países, que tratan de demostrar al pueblo cuán práctico es el ideal, cuán abundante es la buena voluntad en la humanidad y cuán fácil es aplicar estos ideales cuando suficientes hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo para hacerlo. Hay también científicos, médicos y agricultores que han dedicado su vida al mejoramiento del vivir humano; hay además personas de todos los credos que siguen sinceramente los pasos del Cristo y que repudian el materialismo que ha arruinado a las iglesias; hay muchos millones de hombres y mujeres que ven verdaderamente, piensan con claridad y trabajan sin descanso en sus comunidades, para establecer relaciones humanas justas. Sin embargo, hasta que las grandes potencias, en colaboración con las naciones pequeñas, hayan resuelto al problema económico y hayan comprendido que los recursos de la tierra no pertenecen a ninguna nación sino a toda la humanidad, no podrá haber paz. Estos recursos pertenecen a todos los hombres de todas partes, porque son esenciales para el diario vivir. El verdadero problema de las Naciones Unidas es doble; implica distribuir adecuadamente los recursos del mundo a fin de que no haya necesidades, e implica también dar igualdad de oportunidades y educación a los hombres y mujeres de todas partes. Las naciones que poseen recursos abundantes son custodios de la riqueza del mundo y depositarios de la misma, para bien de sus semejantes. Llegará inevitablemente el momento en que – en bien de la paz y de la seguridad – los capitalistas de las diversas naciones se verán obligados a darse cuenta de ello y también se verán obligados a adoptar el principio de compartir. Hubo una época – hace cien años o más – en que la justa distribución de la riqueza del mundo hubiera sido imposible. Hoy no es así. Existen estadísticas, se han hecho cómputos, se han investigado todos los campos de los recursos de la tierra, y tales investigaciones, cómputos y estadísticas han sido publicados y están a disposición del público. Aquellos que ocupan el poder en cada nación saben con exactitud qué recursos naturales y otros productos de primera necesidad están disponibles para el uso mundial sobre unas líneas justas y equitativas. Pero estos productos son demasiado a menudo reservados por las naciones como “puntos de discusión y regateo”. El problema de la distribución no es difícil una vez que la alimentación del mundo esté libre de la política y del capitalismo; debe recordarse además, que contamos con adecuados medios de distribución por mar, tierra y aire. Sin embargo, nada de esto se podrá realizar hasta que las naciones empiecen a hablar en términos de la humanidad como un todo, en vez de hablar de fronteras, objetivos técnicos y temores; en términos de regateo sobre el valor del petróleo o del carbón, o en el lenguaje de la desconfianza y la sospecha. Consejos de AcciónNo es posible dar al mundo un consejo de perfección, ni solución alguna que traiga un alivio inmediato. No obstante, podemos decir que para los guías espirituales de la raza, ciertas líneas de acción parecen correctas y garantizan actitudes constructivas.
El Trabajo de los Hombres y Mujeres de Buena VoluntadPor medio del constante, persistente y organizado trabajo de los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo, se llegará a la unidad mundial . En la actualidad, esas personas están en proceso de organizarse y son propensas a sentir que el trabajo que deben realizar es tan enorme y las fuerzas contrarias tan grandes que sus esfuerzos resultan inútiles para derribar las barreras de la codicia y el odio con las cuales se enfrentan. Se dan cuenta de que hay, hasta ahora, un mal uso continuo del principio de buena voluntad.—que sería la solución para los problemas del mundo. No tienen una idea, hasta el momento, de la fuerza numérica de aquellos que piensan como ellos. Se formulan las mismas preguntas que preocupan a las mentes de los hombres de todas partes. ¿Cómo se puede establecer el orden? ¿Cómo puede haber una distribución justa de los recursos mundiales? ¿Cómo se puede restaurar la verdadera religión, y qué modo de verdadera vida espiritual será el que gobierne los corazones de los hombres y las mujeres? ¿Cómo se puede establecer una prosperidad, que sea el resultado de la unidad, de la paz y de la abundancia? Los hombres y mujeres de buena voluntad forman un grupo mundial que sostiene la causa de las relaciones humanas justas e instruye al público en la naturaleza y el poder de la buena voluntad. Así creará una opinión pública mundial. De esta manera, crearán una opinión pública mundial tan potente y tan franca en favor del bienestar humano, que los dirigentes, los estadistas, los políticos, los comerciantes y los eclesiásticos, se verán obligados a escuchar y a cumplir la demanda. Se debe enseñar, firme y regularmente, al público en general. un internacionalismo y una unidad mundial fundada en la simple buena voluntad y la interdependencia cooperativa. Esto no es un programa impráctico;hace resaltar la nueva política, se funda en el principio del establecimiento de relaciones humanas justas. Entre los explotados y los explotadores, entre los militaristas y los pacifistas, entre las masas y sus dirigentes, se ubicará este grupo de hombres y mujeres de buena voluntad formado por millones de personas, sin inclinarse ni a uno ni a otro lado, ni manifestar un espíritu partidista, ni fomentar perturbaciones políticas o religiosas, ni nutrir odios. No será un grupo negativo sino positivo, que interpretará el verdadero significado de las relaciones humanas justas, representará la unicidad de la humanidad y una práctica hermandad. La propagación de estas ideas, por todos los medios disponibles, y la difusión del principio de buena voluntad, producirán un poderoso grupo internacionalmente organizado. Con el tiempo la fuerza numérica de los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo será tan grande, que influenciará los acontecimientos mundiales. Cómo utilizar el poder de la buena voluntad y cómo emplear la voluntad para establecer relaciones humanas justas, es algo que irá surgiendo paulatinamente del trabajo realizado, y enfrentará la necesidad de la situación mundial. El experto empleo del poder que apoya la buena voluntad en bien de las relaciones humanas justas, se demostrará como algo posible, y podría cambiar el lamentable estado actual de los asuntos del mundo. Pero esto no se logrará con las medidas bélicas usuales del pasado ni con la imposición de la voluntad de algún grupo agresor o adinerado, sino mediante el peso de una opinión pública entrenada; opinión que estará basada en la buena voluntad, la comprensión inteligente de la necesidad humana, la determinación de establecer relaciones humanas justas y el reconocimiento de que los problemas que enfrenta hoy la humanidad, se pueden resolver mediante la buena voluntad. (Adaptado de Los Problemas de la Humanidad, de Alice A. Bailey). | |