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Alocución del Festival de Leo
El texto que sigue fue una alocución dada por un miembro del personal de la Sede Central de Lucis Trust en una de nuestras reuniones públicas. El propósito de estas breves charlas es preparar la mente del grupo para el verdadero trabajo a realizarse: la meditación grupal. Esta alocución puede ser usada por personas y grupos que deseen colaborar con este servicio. El Principio Regulador Bienvenidos, amigos, al Festival de Leo. Se dice que Leo es el signo del fuego dominante en la actualidad e incide con gran fuerza en la conciencia humana. Los seres humanos son por sobre todo los Hijos del Fuego y, porque nuestro Dios es “un fuego consumidor”, hay una cualidad peculiar inherente a la humanidad que puede quemar y destruir todo lo que se interpone en el camino de su expresión divina. Esta propensión ardiente tiene una relación importante con la nota clave sobre la que hemos trabajado en los tres festivales espirituales: “Que la voluntad de amar envuelva a todo el mundo con el fuego del espíritu de relación”. Es una nota clave que resuena fuertemente con las energías de Leo ya que la voluntad y el amor son características principales de la persona de Leo transformada que se ha elevado por encima de la fase de intensa autoconciencia hacia la consciencia de grupo. Es un ejercicio fructífero reflexionar sobre lo que el mundo podría ser si realmente primara el fuego del espíritu de relación, porque la imaginación activa las muy necesarias potencias que se requieren para transformar una visión espiritual en una realidad práctica. Y si esa visión se convirtiera en una realidad, se podría esperar que se establecerían dos principios fundamentales como parte del proceso de exteriorización: libertad y seguridad espiritual. Por esta razón, los próximos seminarios de Buena Voluntad Mundial en Nueva York, Londres y Ginebra se centrarán en estos dos principios en el trabajo de llegar a la conciencia pública con las energías contactadas a través de nuestro trabajo previo durante los tres festivales espirituales. La libertad y la seguridad espiritual ya son pensamientos simientes en la consciencia humana y absorben el interés mental de pensadores de avanzada. Como la nota clave de los tres festivales espirituales, dichos pensamientos encuentran resonancia con la energía de Leo, porque la influencia de Sirio llega a la Tierra a través de este signo como un potente catalizador que libera a la consciencia de la materia y permite una mayor comprensión de su relación con el espíritu. Esto se denomina el principio de libertad ―un aspecto del amor cósmico― y está enfocado a través de la fulgurante estrella en el corazón del león: Régulo. Así como el corazón regula y distribuye el principio vida en todo el cuerpo humano, esta estrella regula el flujo de las influencias de Sirio en la Tierra de una manera mesurada y rítmica. Esto es sugerido por su nombre Régulo y su relación con las palabras regencia y regulación cuyo significado raíz es: “normas continuas de orientación”. El principio de Libertad de Sirio es regulado así por el “Pequeño Rey” en el corazón de Leo antes de entrar a nuestro sistema solar; esto está enfocado en parte a través de Urano, planeta con el que el meditador avanzado puede trabajar y servir, añadiendo así a esta combinación la influencia organizadora del séptimo rayo que caracteriza a este planeta. Entonces entra en juego un potente proceso regulador y organizador, adaptando el principio de la Libertad a la vida en la Tierra. Si bien la idea de las reglas y regulaciones puede ser considerada anatema para muchos que apenas están empezando a recorrer el sendero espiritual, el viajero experimentado sabe que sin ellas, el camino intermedio entre los opuestos del espíritu y materia no puede ser hollado. La liberación se alcanza precisamente a través de la obediencia del aspecto materia a los ritmos que el espíritu pretende imponer. El cumplimiento con las reglas espirituales aviva un fuego alegre y elevador dentro de la sustancia, haciendo posible que la liberación de las esferas más altas sea experimentada directamente por un ser humano estando aún encarnado en la Tierra. Antes de continuar, hagamos una pausa para la reflexión y pronunciemos juntos el Gayatri:
Oh Tú, sustentador del Universo, OM Leo es el polo opuesto de Acuario cuyas energías de fusión y la tendencia a amalgamar fluyen ahora más abundantemente sobre la Tierra. Y a través de la interacción de las fuerzas de Leo y Acuario, tenemos una de las claves para la vida ordenada y ceremonial en la Tierra en armonía con las leyes y los ritmos espirituales. Actualmente estamos atravesando una época donde se están haciendo grandes ajustes en la manera como la vida humana es regida en la Tierra, donde las personas se están rebelando contra regímenes dictatoriales y exigen libertades que durante mucho tiempo fueron denegadas. Aparte de las libertades básicas que se están exigiendo en el Norte de África y en Oriente Medio, también se buscan otras libertades psicológicas y en muchas áreas de la actividad humana, y está siendo desafiada la regulación excesiva e innecesaria. Uno de los retos más importantes de este tipo es la evaluación continua de la relación entre los medios de comunicación y la política, llevada a la luz pública por denuncias de intercepciones telefónicas efectuadas por periodistas. Esta perniciosa invasión a la privacidad es una amenaza psicológica, especialmente cuando la información obtenida es distorsionada para apelar a los apetitos inferiores del público, en busca de sensacionalismo y emoción. Más grave aún es el hecho de que la información que presentan los medios de comunicación ejerce influencia en la comprensión del público sobre los asuntos nacionales e internacionales y por ende en su punto de vista. En manos de las fuerzas de la luz, los medios de comunicación tienen un poder milagroso para ampliar y profundizar nuestro sentido de la relación con el mundo y entre unos y otros. Los medios nos ponen en contacto con la vida de las personas en tierras lejanas, de diferentes credos y culturas, destacando la rica diversidad de la especie humana y al mismo tiempo consolidando un sentido de parentesco a través de la revelación y la confirmación de que todos vivimos por igual las mismas emociones y tenemos iguales sensibilidades. Dependemos de información imparcial, no filtrada, para ayudar a cultivar este sentido esencial de relación global. También es cierto que cualquier manipulación de la verdad por parte de los medios de comunicación causa división, fragmentación y envilecimiento a gran escala, una insidiosa amenaza a la libertad psicológica de la gente a la que se pretende servir. El experiodista y editor Dan Hind, autor de " The Threat to Reason" (La amenaza a la razón) y más recientemente de " The Return of the Public" (El retorno del público) escribe con profundidad y en forma convincente sobre este tema. Afirma que actualmente la opinión pública no es el producto de un proceso abierto de consulta y debate. “En una proporción que apenas podemos adivinar”, dice, “está sujeta a actores privados. Es hora de que hagamos que la opinión pública sea un asunto público”. Debido a que la debacle de News International ha captado la atención del público, Hind dice:
Hind elabora una idea para poner a los medios de comunicación bajo un mayor control de la opinión pública y explora la manera de hacer que el público pueda crear los medios para que el conocimiento pueda ser obtenido y compartido sin la interferencia del estado ni de instituciones comerciales. Hasta cierto punto el problema que afrontamos con los imperios de los medios de comunicación es el que surge inevitablemente de la explosión de las redes de comunicación a lo largo y ancho del planeta. Las personalidades poderosas de la época se han mudado hacia posiciones dominantes, aprovechando la tecnología para llegar a muchas más personas que en épocas anteriores e influir sobre ellas. La integridad espiritual en los mensajes transmitidos por los medios de comunicación puede ayudar a transformar la época de la personalidad integrada y egoísta en una era de sensibilidad al alma y a las relaciones grupales. Esta área está muy condicionada por Mercurio, estando Leo y Mercurio estrechamente relacionados a través de su afinidad numérica: Leo es el octavo signo, contando desde Aries vía Piscis, mientras que a Mercurio esotéricamente se le denomina “el mensajero de la octava entrada”. Es cierto que los mensajes masivos a través de las redes de comunicación, ahora prácticamente instantáneos, están redefiniendo nuestra comprensión del tiempo y el espacio. Los pioneros de nuestro tiempo ya no son conquistadores de nuevas tierras físicas sino conquistadores de los éteres; y aunque esto es bueno cuando se transmite la verdad sin adulteraciones, la humanidad tiene que estar alerta frente a los peligros del aprisionamiento psicológico efectuado por los agentes del acondicionamiento sutil bajo el mando de poderosas partes interesadas únicamente en sus propios objetivos. La libertad de pensamiento es vital para transformar a la humanidad en un organismo creativamente vibrante, apto para asumir su papel de salvaguardia planetaria. La crisis psicológica de las redes de comunicación dan una oportunidad dorada para transmutar a la personalidad, obsesiva con la velocidad, atrapada en el tiempo y el espacio, y llevarla más hacia el discípulo imbuido por su alma, emancipado en una consciencia atemporal y sin embargo dinámica. Como ha dicho en forma algo controversial el teórico cultural Paul Virilio: “...mientras más aumenta la velocidad, más rápido disminuye la libertad”. En otra parte este pensador dice:
Ampliando este comentario, el sociólogo Zygmunt Bauman afirma:
Entonces aquí vemos un gran reto que se avecina para la humanidad: la inevitable confrontación entre la personalidad (con su necesidad de velocidad y límites en el espacio) versus el alma, que vive en un estado de omnipresencia dinámica. La transmutación de la velocidad-espacio en una omnipresencia dinámica es la tentadora meta que tiene ante sí la humanidad. Todos los límites están destinados a desmoronarse, ya sean físicos o psicológicos, a medida que nos dirigimos hacia ese momento inimaginable en el que, según las palabras del Maestro el Tibetano (en Tratado de Magia Blanca) ocurre: “la producción de una síntesis subjetiva en la humanidad y de un intercambio telepático que finalmente aniquilará al tiempo. Hará asequible a los hombres todas las realizaciones y conocimientos del pasado, le revelará el verdadero significado de su mente y cerebro, lo convertirá en el amo de ese equipo, por lo tanto lo hará omnipresente y, con el tiempo, le abrirá la puerta a la omnisciencia”. Debido a la explosión de las comunicaciones electrónicas, la información circula incesantemente en el mundo a la velocidad de la luz; la naturaleza y calidad de la información generan crisis de discriminación moral en la conciencia pública. El sentido de discriminación y la orientación ética de la humanidad están siendo afinados y probados como nunca antes, apuntando a un futuro donde la circulación acelerada de paquetes aislados de conocimiento es transmutada en un mundo interconectado y con un compartir sabio y amoroso. Leo juega un rol importante para ayudar a lograr esto, proporcionando el enérgico impulso para cruzar la brecha entre la etapa de la personalidad integrada y el alma. A través de una orientación interna, el enfoque intenso en el plano físico que se traduce en velocidad se regula mediante la práctica de la magia ceremonial. La velocidad de la luz y la fuerza del conocimiento ya no son los factores regentes sino un campo de servicio para el discípulo imbuido por el alma. La conciencia está enfocada por encima de los planos inferiores de la empresa humana, allí donde el influjo de energías como las de Mercurio y Urano puede obtenerse con facilidad durante la luna llena de Leo. “Mercurio ilumina a la mente y sirve de mediador entre el alma y la personalidad, siendo el mensajero de los dioses…Urano personifica la energía del séptimo rayo y su labor es análoga a la de Mercurio, porque el séptimo rayo es el que relaciona al espíritu y a la materia… produciendo así la manifestación”. Dirigidas hacia el mundo del pensamiento, influencias como estas ayudan a la móvil y volátil naturaleza de la mente inferior (rajas) a tomar las cualidades rítmicas (satva) en armonía con las más altas esferas del alma y de la Tríada Espiritual. Todo el mundo de la personalidad empieza entonces a moverse rítmicamente en sintonía con el alma; el “espacio-velocidad”, para utilizar el término de Paul Virilio, es provisto con una tranquilidad dinámica a través de la cual es posible entrar en contacto con el verdadero principio de la Libertad y conocerlo. Los grupos esotéricos pueden ayudar en esta regulación de la vida del pensamiento de la humanidad mediante la observación de las formas mentales masivas asociadas con los asuntos mundiales en los niveles concretos del plano mental y penetrando en el corazón de cualquier problema a través una meditación centralizada, generando un vórtice a través del cual puede haber afluencia de la luz mayor y la sabiduría de los planos espirituales. En el corazón de todos los problemas del mundo ya existen los principios de solución, plantados por quienes así sirven al Plan. Son principios que pueden regular espiritualmente el comportamiento humano, una vez reconocidos, asimilados y traducidos a códigos morales y éticos por parte la intelectualidad de la raza. Estos principios son un medio para transmutar el estado de consciencia centrado en la personalidad, llevándolo hacia una consciencia centrada en el alma, con la libertad y la seguridad espiritual que acompañan a la conciencia expandida y al sentido de las relaciones de grupo. Estamos en un momento crítico en el despliegue de la humanidad, moviéndonos a través de un período de crisis mundial donde es esencial que la naturaleza extrovertida de la personalidad sea regulada e interiorizada hacia el alma, mientras que simultáneamente la naturaleza del alma es exteriorizada a través de la personalidad. La apariencia exterior y el carácter de la personalidad deben ser regidos a través del ritmo y el ritual para que no opaquen a la radiante realidad interna ni se impongan sobre ella. Actualmente la personalidad satura a su propio espacio-velocidad con la actividad del deseo-mente (kama-manásica). Mediante el desarrollo de una sensibilidad a las influencias superiores de Leo a medida que se vierten a través de Régulo, los centros de la conciencia que subyacen en el organismo humano son inducidos para que empiecen a girar sobre sí mismos y (adoptando características cuadridimensionales), pueda haber unión y fusión en el plano interior y el plano exterior. Los vehículos de la personalidad se convierten entonces en un espacio sagrado en el que la luz, el amor y el poder del Plan divino pueden afluir y dirigir la actividad exterior. El arquitecto Frank Lloyd Wright resumió bien esto en un comentario que hizo sobre la arquitectura, algo que igualmente se aplica al ser humano como el arquitecto de sus vehículos de expresión: “El espacio interior se convierte en la realidad del edificio”. Así que trabajemos juntos ahora para evocar los principios de la regulación y visualicemos su efecto transformador toda la actividad humana, trayendo libertad y seguridad espiritual en el proceso. En las palabras del mantram de unificación:
“…Que el alma controle la forma externa,
Que venga la visión y la percepción interna. ---------------------------------------------
1. http://www.opendemocracy.net/ourkingdom/dan-hind/blueprint-for-democratic-media-system
FESTIVAL DE LEO | |||||||